QUE marchen con el mundo, pero no dejen que el apresuramiento les robe ni la salud, ni les marchite las esperanzas, porque todo lo que se hace bien y a buen paso conduce a buen derrotero, a diferencia de cuando se actúa sin medir las consecuencias de sus actos. Cualquier desacierto los puede desviar de su ruta. Por eso, traten de ser comedidos aunque sin dejar de esforzarse y dar lo mejor de sí. Estos son algunos de los mensajes de la actriz panameña Meche Acevedo a los jóvenes.
Durante visita a Panamá y a EPASA, donde recordó viejos tiempos, sus inicios en el teatro con el Prof. Arturo Merel, con la Prof. Áurea B. Torrijos y luego, aquéllos en que interpretaba a Mene Mene, la negrita novia de "El Carretillero" (Néstor de Icaza). Tiempos que compartió con actores y actrices de la talla de Rafael Chatrú, Lidia López, Benjamín "Mín" Domínguez, Raúl Papadópulos, Eduardo Sampson, José Antonio Díaz, Carlos González Bazán y Anita Villaláz. Época de radionovelas y comedias en TV, del Show de la Una, de "El sol sale para todos". De Carlos Dupré, Tobías y Rafael Plicet, Clotilde Álvarez, Julio César Espino (Pedro Tuco) Clodomiro Juárez hijo (Compa Chelo), Augusto White, Arcedilia Mosquera y tantos más.
Laboró en RPC cuando se inició y también en TV2. Su voz (donde interpretaba niños, jóvenes y adultos mayores) aún se mantiene clara y bonita. Cantó en el Festival de la Mejorana donde fue invitada especial este año. Y lo hará en Los Ángeles el 4 de noviembre donde será abanderada de la Asociación Nacional Folclórica de Panamá en California.
Tiene 4 hijos, 7 nietos y dos biznietos.
Aunque en Estados Unidos donde reside hace varias décadas no lo puede practicar, el teatro es parte importante de la vida de Meche. "Es cultura, es vida. Lo extraño mucho. Pero, nunca he dejado de actuar. La vida es un teatro".
Tiene 73 años y no parece. Es su optimismo, su amor por la vida y la gente la que la mantiene lozana.
No existe ningún secreto o fórmula mágica en la logística de los dabbawalas, que funcionan más o menos como otras compañías de paquetería, lo que les hace únicos es el poco dinero que necesitan para tamaña empresa.
Y sin embargo, a pesar de la perfección del sistema, la vida moderna amenaza su supervivencia.
Los salarios comienzan a subir en India y existen familias con dos salarios que pueden permitirse comer en otros sitios.
Pero el mayor problema es otro.
El número de trabajadores no ha superado los 5.000 en una década y la media de edad se ha incrementado hasta los 55 años. Las últimas generaciones no encuentran atractivo un trabajo en el que hay que invertir muchas horas y con un salario relativamente modesto, que, sumado al cambio en los hábitos de consumo en un país en rápido desarrollo económico y social, comienza a marcar una fecha en el calendario para la extinción de los dabbawalas.