LA CAMA de la suite 1136 en el Hotel Four Seasons en Beverly Hills, todavía está sin extender. Después de haber pasado una noche de fiesta en Malibú, con Barbra Streisand y Andre Agassi, Andrea Bocelli no se siente muy bien. Pero igual nos recibe en exclusiva, como el único medio de prensa escrito que atenderá en el día de hoy. Mejor, imposible.
Con barba de tres días, informalmente vestido con jeans y camisa azul, aún a puertas cerradas lleva puesta una bufanda que cubre su mayor fuente de ingresos: la garganta. Y al lado del teléfono, está un buen resultado: el primer CD con clásicos boleros hispanos, "Amore".
Entre inglés, español y el italiano, también por primera vez, abarca con nosotros temas tan personales como sus hijos, el amor y la música, dando la mejor nota en cada respuesta, como sólo Andrea Bocelli sabe hacerlo.
Es difícil responder esta pregunta, pero desde muy chico me di cuenta que el canto iba a cambiar mi vida. En todos lados que iba me pedían que cantara. Con mi familia, en el parque, en la escuela o la iglesia, todos querían que les cantara.
Si miro hacia atrás puedo decir que en efecto yo deseaba tener este tipo de carrera, este trabajo, aunque no lo sabía exactamente. A esta altura me siento muy satisfecho. Y si tengo que ser sincero, si hago un examen de conciencia, también puedo decir que no hubiera podido hacer nada mejor.
Genio, no. Genio es otra cosa. Genio era Mozart, Bach. Yo soy muy consciente que tengo un regalo de Dios, la voz. Una voz que transmite emociones a la gente, es un don de Dios y nada más.
Porque nací en Toscana. Crecí en Toscana. Me siento sumamente ligado a mi tierra.
¡No, no, no, no! Conmigo, basta.
Cuando puedo, me gusta ir a visitar a mis padres que viven donde yo nací, en el campo. Si tengo tiempo me gusta montar a caballo, como hacía antes de empezar esta carrera, esta aventura. Y después, soy bastante perezoso, así que solamente leo, nada más.
Lee, por supuesto, en sistema braile, porque un glaucoma congénito lo había dejado ciego a los 12 años, durante un partido de fútbol. Pero sólo había perdido la vista. Los sueños de Andrea Bocelli siguieron tan despiertos como siempre.
La mejor es siempre cuando me encuentro con alguien que elogia alguna de mis presentaciones, entendiendo lo que se siente y sabe de música. La peor es cuando la gente hace comentarios banales que no tienen nada que ver con el aspecto real de lo que hago.
Me río de muchas cosas. Soy muy fácil de sonreír, porque pienso que tomarse la vida con humor es una de las mejores cualidades. Con el tiempo y la edad, reímos menos pero sonreímos más. Y esto es muy hermoso. Tampoco soy muy bueno contando chistes, no es cosa mía.
Yo soy romántico en el sentido literario del término y no en la forma literal de la palabra. En el mismo sentido que lo era Chopin cuando componía música, pensando que en la vida, hay que imaginarse que todo es posible. Lo que se piensa es posible. No debemos medir la vida como el tiempo de un cronómetro, sino con el tiempo del instinto, la pasión, el corazón y el alma.
El tema "Somos Novios" fue compuesto para ser cantado a dúo y por eso quise cantarlo con Christina, porque tiene una voz extraordinaria. La canción que canto con Verónica, empezó como un juego porque "Les Feuilles Mortes" no es un dueto, lo hicimos para probar. Y al final, no buscamos ninguna otra corista porque ella lo había hecho bien.
Cuando grabamos, en realidad, ella había entrado al estudio, para traernos un café. Y en cambio, la enganchamos en todo. Pero Verónica no quiere cantar.
La figura misma de Andrea Bocelli se torna en una figura bastante pesada, porque está interfiriendo en mi vida personal, como cuando mis hijos se acuerdan que su padre es una persona famosa. Ellos también juegan con eso.
Te cuento una anécdota que pasó anoche. Mi hijo más grande vino a abrazarme -en juego-, preguntándome: "¿Puedo abrazar a Andrea Bocelli? ¿Puedo abrazar a Andrea Bocelli?", como si fuera un admirador más. Y yo le dije: "Puedes abrazar a tu padre, pero a nadie más".
En casa, mis hijos sienten que están estudiando porque fundamentalmente me la paso insistiendo que empasten o vocalicen, a cualquier hora, todo el día. Los someto a que estudien música.
Mis hijos son talentosos y ya desplegaron bastante oído musical, aprendiendo a tocar el piano. Pienso que es una forma de darles una buena educación. Después verán.
La voz del amor
Con una visión diferente tanto en la música como la vida, Andrea Bocelli ha logrado trascender las fronteras del mundo entero, con una voz que llega directamente al corazón.