Junto a Bryant, el pívot Pau Gasol estuvo dominador bajo los aros y fue sin discusión el complemento ideal que necesitaba la estrella para que los Lakers tuviesen la recompensa de estar en la final, la primera que va a disputar el español, traspasado en febrero por los Grizzlies de Memphis.
Los Lakers tuvieron una vez más de su lado el factor de las personales al tirar nada menos que 33 por 25 de los Jazz y en el cuarto periodo iban a ser decisivas con 11 tantos de 13 intentos.
Los Lakers tendrán que esperar a conocer el rival para las finales hasta mañana por la noche, cuando hayan disputado los Hornets de Nueva Orleans y los Spurs de San Antonio el séptimo y decisivo partido de la serie que está empatada a 3-3.
Los Ángeles, que no ganaban una serie fuera de su campo desde las Finales de la NBA en el 2002 contra los Nets de Nueva Jersey, dejaron en 36-1 las que han conseguido después de tener la ventaja de 2-0 al mejor de siete.
Al final, para los Lakers, la gran diferencia iba a ser que Bryant demostró su condición de Jugador Más Valioso (MVP) de la liga, mientras que Gasol fue el actor secundario perfecto y de auténtico "Showtime", al más puro estilo de Hollywood, aunque fuera en la capital de los mormones.