Variedades

Largas historias y pasiones

Mis pinitos de cocina pasaron de ser un hobbie de un par de días a la semana a convertirse en toda una obsesión durante mis


Mis pinitos de cocina pasaron de ser un hobbie de un par de días a la semana a convertirse en toda una obsesión durante mis años de universidad, el momento en que analicé cuándo se dio este cambio fue durante una visita a España, que hice para unas vacaciones, en una cena en la que el actual esposo de mi prima y, en ese entonces, su novio, me hizo la pregunta curiosa de cómo de abogada terminé convirtiéndome en chef, viviendo en Catar (ciudad que era mi residencia en ese momento) y trabajando para un hotel.

Inspirada inmediatamente comencé a contarle una larga historia que se inició durante mis años estudiando Derecho y trabajando como pasante en una firma de abogados local y momento en el que, como dije antes, el interés se convirtió en pasión.

El cuento va algo así, mi curiosidad por la cocina se inició en la escuela, durante unos cursos en horas de la tarde que dictaba la mamá de una amiga. Ya estando en la universidad y trabajando como asistente en la firma conocí a una chica de mi edad, también pasante, que compartía conmigo este gusto por la comida, luego de terminar la faena del día y mientras esperábamos la hora de salida en la oficina de los pasantes, solíamos tener largas conversaciones alrededor del tema de la comida, hasta que un día otra de nuestras compañeras nos sugirió hacer algo al respecto y montar nuestro propio negocio de catering, lo que nos pareció una idea excelente y pues así lo hicimos. Usualmente cocinábamos en las noches luego del trabajo y de las clases, el pequeño negocio tenía nombre e incluso logo, y fue tan exitoso que hasta un viaje a Nueva York nos permitió costearnos, de más está decir que esta aventura y pasión compartida tuvo como consecuencia que se desarrollara una gran amistad. Cuando mi amiga y socia María Eugenia terminó sus estudios, tomó la decisión de cambiar drásticamente de rumbo e irse a Suiza para tomar una maestría en Turismo y Hotelería. Unos días antes de partir de la firma, me llevó a una esquina para hablarme, y en ese momento me hizo prometerle que yo haría lo mismo y que seguiría mi vocación, unos 8 o 10 meses después lo hice, cumpliendo mi promesa, y así fue como terminé en Vancouver estudiando en una academia de artes culinarias.

 

Luego le expliqué (con muchos detalles) cómo de Canadá terminé en Miami y después en Catar, en donde volví a reunirme con aquella amiga que me motivó a dar ese primer paso de irme a estudiar a Canadá y que luego también me impulsó a viajar hasta el otro lado del mundo y experimentar la vida en un país y una cultura completamente diferentes a la mía, pero no voy a entrar en más específicos para no alargarles tanto la historia, como sí hice en ese momento con el pobre de mi cuñado.

Al terminar finalmente el relato, el susodicho muy reído y en tono algo burlesco me dijo, y bueno yo solo esperaba una respuesta de un par de líneas y se nos ha ido la cena escuchando tus memorias, lo que desató risas entre todos los presentes, lo que me hizo sonrojar y darme cuenta de todo el tiempo que llevaba hablando.

Qué más les puedo decir excepto que esa es la manera en que las personas que aman lo que hacen se inspiran cuando les permiten hablar de sus pasiones.

 

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948870
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América