Falta de ejercicio físico: no ejercitar nuestro cuerpo tiene un efecto acumulativo en el tiempo sobre nuestra biología y psicología.
No ejercitar el cerebro: un estudio realizado por el Case Western Reserve University y University Hospitals de Cleveland, demostró que los trabajos que te exigen usar el cerebro pueden reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer en la vejez.
Mala nutrición: una alimentación mala, pobre en los nutrientes necesarios para que el cuerpo funcione correctamente puede contribuir a grandes problemas de salud.
Fumar: asma, enfisema, cáncer, envejecimiento prematuro de la piel, problemas cardíacos, impotencia...
Actitud pesimista: una actitud pesimista debilita el sistema inmunológico.
No tener una relación estable: de acuerdo con un estudio publicado en el American Journal of Public Health, los hombres y mujeres que se divorcian tienen un riesgo 40 por ciento mayor de tener una muerte prematura que aquellos que permanecen en pareja.
Alcohol: un vaso al día en el caso de la mujer y dos en los hombres, pueden prevenir de morir de enfermedades del corazón. Pero una vez que pasas el límite, estas ventajas se pierden.
Estilo de vida: tu estilo de vida en general afecta tu sistema inmunológico. Esto incluye, entre otras cosas, no dormir la suficiente cantidad de horas, abusar de la exposición al sol, respirar aire contaminado, etc.
No cambiar nuestro comportamiento: ¿Estás solo? ¿Bebes más alcohol del que deberías? ¿Fumas? ¿No haces ejercicio?. Cambiar nuestros comportamientos es el desafío mayor.
- La meditación y la disciplina mental cambian el modo de trabajar de las neuronas. Permiten alcanzar niveles de conciencia inusuales, producir más anticuerpos y activar una zona cerebral relacionada con las emociones positivas, el autocontrol y el temperamento.