Cada vez es más frecuente el contagio de enfermedades de transmisión sexual entre los adolescentes. La mayor parte de ellas son tratables, la única para la que aún no se ha logrado un tratamiento eficaz es el Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida (VIH). Este es el resultado de un estudio realizado por estudiantes de la Universidad de Panamá.
Por todos es conocido que el contagio del virus del SIDA es posible por el uso de agujas contaminadas o por transfusiones de sangre, pero la manera más común es por el contacto sexual. El virus está presente en el semen y en las secreciones vaginales, él logra introducirse en el cuerpo a través de pequeñas aberturas de la mucosa vaginal o rectal durante la actividad sexual. La transmisión del virus tiene lugar por el contacto directo con la sangre, semen o secreciones vaginales infectadas. Se han presentado casos de VIH transmitido a trabajadores de la medicina por piquetes accidentales con agujas contaminadas.
Las enfermedades de transmisión sexual tales como gonorrea, herpes, verrugas venéreas y sífilis, son peligrosamente contagiosas. Resulta curioso que los microorganismos que causan las ETS, incluyendo el VIH, mueren tras unas cuantas horas de permanecer fuera del cuerpo humano. Sin embargo, al entrar en nuestro organismo se desarrollan de manera nefasta. Ninguna de estas infecciones se contagia por contacto casual, como saludar con la mano o sentarse en la taza de un baño.
PREVENIRLAS
El único método seguro de prevención de las ETS y el SIDA es la abstinencia sexual o que las relaciones sexuales se den entre dos personas que no estén infectadas. En aquellos casos en que se comparte con varios compañeros/as sexuales o que uno de ellos esté infectado, se expone al riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
CONDUCTAS DE RIESGOS
Las enfermedades de transmisión sexual o venéreas son bastante frecuentes en los adolescentes y adultos por las siguientes razones:
Los adolescentes se están iniciando en las actividades sexuales a temprana edad. Cambian de pareja sexual con mucha frecuencia. No usan preservativos. Muchas veces están contagiados y no se dan por enterados al no presentar síntomas, lo que los hace portadores de la enfermedad.
LA CURA MAGICA
No existe aún una pócima mágica, y tampoco resulta factible la idea de que se curan solas. Las enfermedades de transmisión sexual requieren siempre un tratamiento con antibióticos. De lo contrario, ellas continúan propagándose por el organismo, provocando mayores daños, como son la esterilidad o la muerte. Por desgracia, algunos jóvenes no consultan al médico; muchas veces por temor, vergüenza o ignorancia, y se dan a la tarea de inventar un tratamiento, algo que nunca es eficaz.
Lo importante y más fácil es prevenir el contagio de estas enfermedades, ¿cómo? Teniendo una conducta responsable si van a tener relaciones sexuales, manteniendo una pareja sexual, usando preservativos o espermicidas; junto a esto deben tener una higiene genital y sexual adecuada.