Variedades

¡Las fiestas me aterran!

Algunas personas pueden confundirlo con la timidez, aunque tiene características diferentes.


Las dos de la tarde era la peor hora del día. El pensar en asistir a una reunión en donde me encontraría con personas extrañas me provocaba náuseas, el corazón me empezaba a latir rápidamente, las manos me sudaban y el nerviosismo se apoderaba de mí. La ansiedad se manifestaba incluso antes de salir de casa y durante el tiempo que duraba el encuentro.
Los mismos síntomas se repetían en cualquier situación social. Desde la adolescencia hasta los 23 años olvidé las fiestas, prefería mantenerme encerrada en casa a tener que enfrentarme a un grupo de desconocidos. Sabía que esta conducta era irracional, pero ignoraba que era una enfermedad.
Este relato de Alejandra es similar a los que podrían contar quienes padecen de lo que se conoce clínicamente como fobia social, que no es más que un miedo intenso que siente el individuo a ser humillado en cualquier situación social.
Para la psicóloga Lizeyca Villamil, quienes padecen este tipo de ansiedad tienen tanto temor a equivocarse frente a los demás que le impide desenvolverse con normalidad en cualquier tipo de actividad social, muchas de las cuales evitan con frecuencia.
La especialista asegura que al igual que Alejandra otros pacientes presentan los mismos síntomas e incluso hay quienes sufren de dolores de cabeza, náuseas, mareos, vómitos, dolores gastrointestinales y hasta fiebre.
Lo que se desconoce es a qué edad podría iniciarse el trastorno, lo único cierto es que podría reflejarse más durante la adolescencia.
Una de las causas de este padecimiento podría estar relacionada con un trauma ocurrido en algún momento de la vida del individuo en el que se sintió avergonzado o humillado frente a un determinado grupo de personas. Para la doctora, éste puede ser el detonante del trastorno psicológico, que lleva al individuo a relacionar el incidente negativo con cualquier tipo de actividad de índole social.
Aunque algunos médicos afirman que esta patología es hereditaria y puede estar acompañada de depresión, otros, como la doctora Villamil, se inclinan por afirmar que es una conducta aprendida de algún familiar cercano que la padezca.
La especialista panameña asegura que "no es genético ni hereditario", por lo que se hace necesario hacer una evaluación completa del individuo, en la que la información sobre los factores externos, como el ambiente en que vive el paciente y algún incidente negativo pueden arrojar luces para determinar cuáles son las causas del padecimiento.
Aunque en muchas ocasiones se ha tratado de relacionar la fobia social con la timidez, los psicólogos descartan estos planteamientos.
Según Villamil, un elevado índice de personas que sufren de fobia social encuentra alivio a sus síntomas cuando se le da tratamiento de terapia individual, grupal o ambos, acompañados por medicamentos utilizados para combatir la ansiedad.
Los medicamentos, aunque no son curaciones, pueden ser muy efectivos para mitigar los síntomas. Según ella, hay que tener cuidado porque, en ocasiones, algunas medicinas causan adicción por lo que su uso en el tratamiento debe ser supervisado por especialistas.
En este sentido, tanto psicólogos como terapistas son los indicados para tratar este tipo de desorden, ya que éste dependerá de la evaluación clínica del paciente.
Algunos de los pacientes son tratados para que aprendan que su forma de pensar contribuye a esos síntomas y se les enseña técnicas para ayudarlos a cambiar sus pensamientos y minimizar los efectos de los síntomas.
En el caso de Alejandra, sus progresos comenzaron a ser notorios a los tres meses de iniciada la terapia individual. Actualmente asiste a una que otra fiesta y no presenta ningún síntoma de ansiedad.
Hay muchos tipos de fobias, en este caso particular, se puede subdividir en dos grupos: específica y generalizada, siendo esta última más preocupante. En la primera, el individuo siente un miedo a algo específico. Por ejemplo, quienes experimentan temor al hablar en público presentan los mismos síntomas de ansiedad; sin embargo, pueden actuar perfectamente en otras situaciones sociales. El segundo grupo teme a todo tipo de actividad que involucre a personas desconocidas.
Otras de las fobias conocidas, aunque poco comunes, son el temor a usar un baño público, comer fuera de casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas (por ejemplo escribir un cheque).


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142527
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América