El consumo diario de fruta fresca es necesario para una buena salud, ya que son la principal fuente de vitaminas antioxidantes, agua y fibra.
Son el alimento que menos tiempo pasan en nuestro estómago, ya que por la cantidad de agua que contienen y el tipo de azúcares se empiezan a digerir desde la boca lo que ayuda a que en más o menos una hora lleguen al intestino delgado y de ahí pasen sus nutrimentos al torrente sanguínea.
El problema es que cuando la fruta permanece en el estómago más tiempo se pudren y producen mal aliento, inflamación y flatulencias y se convierte en un alimento irritante para la persona.
Es importante no mezclar las frutas dulces con las saladas para que no se complique la digestión. En el desayuno, una deliciosa ensalada de frutas prolonga la limpieza del organismo y es más nutritiva si se combina con un yogur o algún otro lácteo fermentado.
En la cena, una fruta permite desintoxicar los órganos del sistema digestivo y son fáciles de digerir
A media mañana o tarde alguna fruta no solamente sacia el hambre, sino que nos proporciona vitaminas suficientes para poder continuar con las actividades.