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Las manos: un peligro para la salud


Con nuestras manos acariciamos, comemos, nos aseamos y trabajamos, por ello al estar en contacto con tantas superficies, son un importante foco de bacterias y transmisoras por excelencia de enfermedades.
El doctor en medicina general Jorge Belushi, nos reveló que las enfermedades más comunes que se transmiten por el contacto de las manos son los hongos, conjuntivitis y afecciones en la piel. Contrario a la creencia popular, aseguró que el resfriado común no se transmite por contacto, sino por vía aérea.
En la cotidianeidad tenemos que relacionarnos con distintas clases de personas, presentarnos y ser presentados, ello por lo general involucra un apretón de manos. Si usted es tan melindrosa/o como yo, se preguntará secretamente ¿Dónde habrá estado esa mano?
Entonces su mente comienza a volar y a recordar a las personas de todos los estratos sociales que vemos picarse la nariz: lo hacen en los autobuses, reuniones, fiestas, en fin donde sea que les comience la molestia. Con un placer genuino, que se puede apreciar en sus rostros, hurgan con sus dedos sus fosas nasales y luego saludan como si nada hubiera pasado a cualquiera. ¡Qué asco!
Y ni hablar de quienes van al baño y no se lavan las manos después. Salen y se acicalan el cabello y el maquillaje (las mujeres) o se dan una rápida ojeada al espejo (los varones) y ¡ya está!¡ Lo peor es que estos individuos son los más sociables.
Años atrás hice un viaje en autobús por Centroamérica con mi esposo y mi pequeño hijo de cuatro meses. Dentro del vehículo había un baño. Uno de los pasajeros se dirigió "al fondo a la derecha" y tardó su tiempito; luego salió sudado y al pasar frente a nuestros asientos, pasó su mano en la hermosa cabellera rizada de mi bebé y siguió su camino. Si no es por mi pareja, lo hubiera insultado. Casi me da un ataque pensando que acababa de salir de un baño donde no había agua corriente y se limpió sus manos con el cabello de mi primogénito. En Japón se considera antihigiénico el apretón de manos, esa es la razón por la que los nipones se saludan con una leve inclinación de cabeza, sin el menor contacto físico.
Como personas civilizadas, y seres sociales nos es muy difícil esquivar los saludos, lo que se considera una grave ofensa y mala educación. Para evitar saludos indeseables y cargados de infecciones, puede recurrir a las siguientes excusas:
  • "Disculpa estoy resfriada/o y no quiero contagiarte" (válida también para los besos babosos o de cara sudada). Para ser más convincente, apenas divise a un "saludador compulsivo" tosa con desesperación.

  • "¡Ah, que pena!, es que acabo de hacerme las uñas" (Excusa exclusiva de mujeres, a menos que desee que se ponga en duda su preferencia sexual. Aunque hay hombres que se arreglan las manos, jamás lo confesarían a un miembro de su mismo sexo).

  • "Ahorita no puedo darte la mano es que tengo urticaria" (nadie quiere que le contagien nada aunque sus manos estén tan asquerosas como las de un "piedrero").

  • "Perdón, es que tengo las manos sucias" (trillada, pero efectiva).


El apretón de manos revelaba la concesión de poder por parte de una deidad a un humano, como se observa en los jeroglíficos egipcios de hace 5,000 años. Con este acto se ofrece la mano desnuda, sin armas, sin la intención de procurar daño. Durante la Edad Media y debido a las pestes que diezmaron a su población, el mero contacto físico era un acto de confianza, y fue entonces cuando se adoptó la costumbre de saludo amigable ofreciendo la mano como saludo.
Esta costumbre parece provenir de la antigüedad, pues en las pinturas rupestres de las cuevas de Duillon (Francia) se observa a figuras humanas en tal actitud. Parece ser que, previo al diálogo, era conveniente inmovilizar la diestra del interlocutor.
111La gente bien intencionada le encanta ofrecer sus manos sucias para saludar, perjudicando la salud pública en general. Tomemos conciencia de la importancia del aseo de nuestras manos, para nuestro bien y el de los demás.
Estrecharse las manos es un vestigio que queda del hombre de las cavernas. Cuando dos cavernícolas se encontraban, levantaban los brazos con las palmas a la vista para demostrar que no escondían ninguna arma.
En el transcurso de los siglos, ese gesto de exhibición de las palmas fue transformándose en otros como el de la palma levantada para el saludo, la palma sobre el corazón y muchos otros. La forma moderna de ese ancestral gesto de saludo es estrecharse las palmas y sacudirlas. En Occidente se practica ese saludo al encontrarse y al despedirse y suelen hacerse varias sacudidas.
Lavarse las manos es una de las principales medidas de higiene que ayuda a prevenir enfermedades. Para que sus manos queden correctamente higienizada, siga los siguientes consejos:
  • Use siempre jabón, si no dispone de alguno al momento del lavado, utilice agua caliente y restriegue sus manos con fuerza para deshacerse de virus y bacterias.

  • Verifique que cada hendidura de su mano se lave, éstas son los lugares preferidos de las bacterias. Preste especial atención en las áreas debajo de las uñas, entre los dedos, debajo de los anillos y alrededor de las cutículas.

  • Enjuague sus manos con bastante agua limpia para eliminar los residuos del jabón.

  • Seque a conciencia sus manos, preferiblemente con una toalla.

  • Lave sus manos con frecuencia, sobre todo después de ir al baño, cuando llegue de la calle, cuando cocine o manipule alimentos, después de jugar con su mascota, cuando se haya sonado la nariz, antes y después de cambiar o acariciar a un bebé y cuando le haya dado la mano a alguien visiblemente enfermo.


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82918
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América