Todo comenzó al revisarse el techado de la institución por razones de seguridad. Para el Director de Ingeniería y Arquitectura del Ministerio de Gobierno y Justicia, Boris Aguilar, el estado en que se encontraba era lamentable, al punto que había filtraciones de agua por doquiera y no solamente en la época de lluvia, se sumaban comejenes y cuevas de otras alimañas que se escabullían en horas de oficina también por doquiera.
Al ampliar esta pesquisa, ahora hacia los planos de la institución se detectó que no existían. O sea que no había documentación en torno a los arreglos hechos al Palacio Administrativo o Palacio de Gobierno o Palacio Nacional, como lo llamara su diseñador, el italiano G.N. Ruggieri al diseñarlo, a inicios del siglo XX. Con esta segunda realidad se armó Troya pues era innegable que el edificio, erigido al iniciarse nuestra Era Republicana (1904 - 1908) y como sede administrativa del Gobierno Panameño era algo así como una obra "incunable".
Lo cual implicaba que el Palacio Nacional (Ministerio de Gobierno y Justicia), ubicado en el mismísimo corazón del Casco Viejo (San Felipe) y declarado como "Patrimonio Mundial de la Humanidad" en 1997 no contaba con certificaciones oficiales que registraran los cambios experimentados como sede de las primeras secretarías del Estado Panameño (entre otras la de Relaciones Exteriores, Gobierno, Justicia, Marina y Guerra, Hacienda, Instrucción Pública) y del Ministerio de Gobierno y Justicia, posteriormente. La única fuente documental aparentemente la constituía la obra "Arquitectura Panameña" de Samuel Gutiérrez en donde señalaba que si bien las "transformaciones" no estaban respaldado por "fuentes reales" sí se poseía "constancia fotográfica" de la "reconstrucción" o "reacondicionamiento " del Palacio Nacional a lo largo del siglo XX.
De acuerdo a Boris Aguilar estos cambios, de los cuales se tenían certezas físicas no solamente le restaron identidad a la significación del edificio, conjunto en forma de cruz romana, con tres brazos destinados al Palacio de Gobierno y el brazo largo, al Teatro Nacional, sino que mermaron la visión inicial del Palacio de Gobierno que semejaba al cierre del siglo XX, ser una construcción con anexos por doquiera, muchos de los cuales sepultaban gran parte de sus estructuras primigenias. Aquí retomamos los inicios de esta nota. Todo comenzó con el techo para pasar luego a estas maravillas, deacuerdo a Samuel Gutiérrez, muestra del "neoRenacimiento Italiano" y durante años ocultas a la vista de los panameños y panameñas herederos (as) de este legado.
Aguilar, egresado de su especialidad en Brasil, encontró que de la planta baja, primer y segundo alto, original del edificio, en 2000 se contaba con una planta baja y tres altos amén de altillos y escaleras selladas y ocultas.. Desaparecidos estaban los pisos de mármol, los decorados con relieves, las balaustradas de hierro fundido y los dibujos decorativos, a tono con la visión del siglo XlX y que al paso de los años se habían sepultado bajo capas de pintura de aceite. El rescate de esos tesoros arquitectónicos que no estaban sepultados en el mar o bajo tierra debido a un sismo sino escondidos de la vista pública gracias a la intervención de seres humanos motivados sabrá Dios por qué motivaciones, es una tarea que se ha propuesto el Ministerio de Gobierno y Justicia, bajo la jefatura del licenciado Winston Spadafora y con la supervisión de Aguilar. De acuerdo a este último la idea es devolverle al edificio su rostro original y esto es algo que desde ya sus compatriotas, panameños y panameñas, le agradecemos.