Este año las efemérides patrias tendrán un toque especial. Tal vez los tambores, trompetas y clarines resonaran con más euforia y las elegantes damiselas que conforman los cuerpos de batuteras y batallón, resplandecerán con su sonrisa y elegancia, mucho más que años anteriores. Y no es para menos, es el año del Centenario.
Sin embargo, alrededor de tan rígida organización, aún sigue existiendo una nube de incertidumbres acerca de los que participan de las festividades del mes de noviembre, unos aplaudidos y otros criticados por sus actos.
Tal es el caso de los miembros de las bandas musicales independientes, que hoy por hoy, tienen mayor acogida que los mejores colegios a nivel nacional, pero a la vez son catalogados por entorpecer el orden público.
Para Javier Justiniani, director de la Banda Nacional Centenario, el trabajo que realizan las bandas independientes, que según el último censo registrado por la Asociación de Bandas Independientes hacen un total de 62 a nivel nacional, enaltece al Estado Panameño y reafirma su compromiso con la patria, pero lastimosamente los gobiernos tienen una tendencia a no apoyar a dichas bandas.
Agrega, “Existe mucha presión de parte de los colegios, de la Policía Nacional y del Ministerio de Educación, que sistemáticamente pretende que las bandas independientes desaparezcan, sin comprender que estamos hablando de una masa considerable que debe ser atendida y que ha contribuido considerablemente a la disminución de la delincuencia, la violencia, la criminalidad, etc.”.
La presión que ejercen las autoridades para eliminar las bandas independientes, según Justiniani, obedece a dos factores sumamente marcados.
En primer lugar, la violación a la ley de educación que establece que en cada matrícula se debe otorgar una cantidad de dinero para sufragar los gastos de la banda musical de un centro de educación determinado.
“Los directores de colegios no distribuyen los dineros del fondo de bandas, sino que los utilizan para otras cosas y en el momento contratan a un director o miembro de una banda independiente que les traiga un personal que no es del colegio para hacer una presentación ficticia el 3 y 4 de noviembre, sencillamente sin invertir en los estudiantes”, agregó.
Los directivos de los colegios aducen que las bandas independientes se han “robado” a sus integrantes, ya que los mismos no quieren pertenecer a las bandas escolares, por ese deseo de formar parte de una banda independiente.
Justiniani explica que esta problemática obedece a que los estudiantes no tienen ningún tipo de motivación ni aliciente por formar parte de la banda de su colegio. “De esta manera, se le ha atribuido a las bandas independientes la responsabilidad de los problemas que hay en los colegios, creando así la primera negativa reflejada hacia estos grupos” manifestó.
En segundo lugar, al desplazamiento demorado de las bandas independientes en los desfiles, sumado a la actitud negativa de la Policía Nacional, que agrede de forma injustificada a los miembros de ellas.
Por otra parte, la actitud del Ministerio de Educación merma esta situación, ya que ellos atribuyen que su responsabilidad es cuando empieza el desfile con el primer colegio participante y cuando desfila el último.
Finalmente, Justiniani agrega “cuando las bandas independientes inician su desfile, quedan al libre albedrío, sin un respaldo de las autoridades para procurar el orden de los espectadores”.