Las mujeres brillaron este domingo en los Premios Óscar, una gala sin grandes sorpresas, que sirvieron a Hollywood para redimirse por los incontables escándalos sexuales en su seno y para olvidar el bochornoso error de la ceremonia del año pasado.
Ashley Judd, Salma Hayek y Annabella Sciorra, que sufrieron abusos por parte de Harvey Weinstein, tomaron el escenario no para presentar un premio, sino para denunciar los abusos machistas en la industria y reivindicar el movimiento Time´s Up. "Saludamos a esos espíritus que no dejan que les juzguen por su raza, género, diversidad", dijeron.