Nariman al-Aklouk, una mujer palestina que tiene nueve hijos y vive en la Franja de Gaza, desafió la tradición y se convirtió en la ganadora del sustento del hogar en sustitución de su lesionado esposo.
Aklouk, de 42 años, dejó el acostumbrado papel de la mujer como ama de casa en la conservadora área gobernada por los palestinos y comenzó a vender ropa en campamentos para refugiados.
Sin embargo, para la mayoría de las mujeres en Gaza, la vida tiende a concentrarse en cuidar a una familia grande debido a la pobreza. "Al principio, la gente se mostraba reacia a aceptar que yo dejara los quehaceres domésticos para salir a trabajar", dijo Aklouk, usando un tradicional vestido negro y un pañuelo blanco en la cabeza.
"Desde hace mucho tiempo quería trabajar, pero mi familia no lo aceptaba", agregó.
Aklouk, añadió, asimismo, que no hay alternativa, puesto que después que su esposo, un ex trabajador de la construcción, sufrió una debilitante lesión en la espalda. Las mujeres representaban el 11,3 por ciento de la fuerza laboral en 1998 en las partes de Gaza y Cisjordania gobernadas por los palestinos, básicamente invariable en comparación con 1997, señaló la Oficina Central de Estadísticas Palestina (OCEP).
Es importante resaltar que las mujeres comprenden el 53 por ciento de la población, de acuerdo con Jamila Saidam, legisladora y cofundadora de la Unión General de Mujeres en Gaza.
"Desafortunadamente, nuestra comunidad todavía existe el dominio de los hombres. Las mujeres todavía tienen que luchar para lograr igualdad en la educación y el trabajo", dijo Saidam.
Muchas mujeres en Gaza se quejan de que las restricciones culturales les privan de su derecho a trabajar y en los mejores casos, las relegan a puestos de bajo nivel en la fuerza laboral.
"Las mujeres no pueden ser aceptadas como directoras generales. Son más preferidas como secretarias", señaló Andaleeb Shehada, del Centro de Asuntos de la Mujer en Gaza.
Shehada agregó que los hombres creen que "criar niños es el mejor trabajo para ellas (las mujeres)".
Sin embargo, la dirigente religiosa musulmana Mufti Abdel-Karim al-Kahlout dijo que bajo el Islam, las mujeres pueden trabajar en varias profesiones, siempre que observen las doctrinas religiosas, que incluyen códigos de vestir en forma modesta.
"Necesitamos mujeres que trabajen como médicos y educadoras. No hay restricciones para que las mujeres trabajen, mientras se comporten de acuerdo con los reglamentos del Islam", subrayó.
"Pero cuando una mujer hace mal uso de esta libertad, puede convertirse en un juguete en manos de los enemigos del Islam, quienes aguardan la oportunidad de conquistar su mente y cuerpo", dijo Kahlout. Las mujeres son empleadas básicamente en dos sectores, agricultura y servicios, indicó la OCEP.
Por otra parte, Saidam dijo que muchos hombres están anuentes a que las mujeres ocupen puestos de poder, pero que una "minoría influyente" les está impidiendo integrarse plenamente a la fuerza laboral.
Asimismo, señaló que el hecho de que cinco mujeres pertenecen al Consejo Legislativo Palestino, de 88 miembros, es una prueba de las mujeres están obteniendo lentamente la igualdad.
Pese a lo que considera una dura batalla, Saidam tiene optimismo de que las mujeres mejorarán en cuanto a su participación en la fuerza laboral. Saidam indicó que ha habido una mejoría gradual desde 1994, cuando Israel entregó a la Authoridad Palestina el control de la mayoría de Gaza y partes de Cisjordania.
Según Saidam, décadas de ocupación israelí, que para la mayoría de los palestinos han finalizado como resultado de los acuerdos de paz, ayudaron a mantener a las mujeres alejadas de la fuerza laboral.
Muchos hombres palestinos viajan a Israel, donde trabajan en la construcción y la agricultura.
"Las mujeres necesitamos un impulso continuo y fuerte dentro del sector laboral porque tenemos ese derecho. No es un regalo", dijo Saidam.