"Ningún hombre es una isla". Gran parte del significado de la vida nos llega a través de nuestras relaciones con los demás. Conforme nos hacemos mayores es más y más importante que conservemos esas relaciones, puesto que nos dan:
Compañía y contacto, que evitan la soledad y el aislamiento social.
Apoyo emocional y estímulos intelectuales.
Ayuda en las actividades de la vida diaria a las que puede ser más difícil enfrentarse solo en los últimos años.
Nuestras primeras relaciones como niños son nuestros padres y hermanos, y también más adelante tíos, primos, amigos de la familia y conocidos. El entramado de esas relaciones se os da prácticamente hecho. Más tarde, la escuela y los juegos proporcionan nuevos entramados para distintas relaciones. Más adelante aún, el trabajo representa una fuente emocional de nuevas relaciones, mientras que el matrimonio y los hijos renuevan la red familiar. En otras palabras, las actividades principales de al vida proporcionan oportunidades naturales para desarrollar diversas relaciones.
Conforme nos hacemos mayores se reducen o interrumpen muchas de esas actividades, y asimismo lo hacen las relaciones que éstas comportaban. Los hijos crecen y se independizan, nosotros nos jubilamos, y las parejas se rompen con el divorcio o la muerte. Al mismo tiempo se produce una erosión natural de las relaciones que se conservan, puesto que los amigos de la familia y los conocidos cambian de residencia o mueren.
Por consiguiente, merece la pena tomar en consideración nuestro esquema de relaciones, y ver cómo conservarlas y establecer otras nuevas.
LA FAMILIA
Hay un dicho popular: "la sangre es más espesa que el agua"; en otras palabras, los nexos familiares por lo general permanecen a pesar de las preferencias personales. En cualquier caso, la familia puede serle de gran ayuda en su ancianidad. Sin embargo, incluso las relaciones familiares pueden deteriorarse. Las personas mayores a veces se quejan, por ejemplo, de que su s hijos o parientes de menor edad no les comprenden, no les hacen caso, o incluso de que les tratan como si fueran niños. Sin embargo, este tipo de problemas pueden evitarse en gran modo mediante una actitud abierta y positiva y una franca comunicación entre generaciones; por ejemplo, al tratar con personas más jóvenes:
Explíqueles sus opiniones y sus esperanzas; escúcheles y trate de entenderles.
Sea positivo, por ejemplo, dígales que le gustaría verles más, en lugar de quejarse de que no le visitan con la suficiente frecuencia.
AMIGOS
Los viejos amigos, al igual que la familia, constituyen un preciado valor. Han compartido el pasado y se aprecian, entienden, y confían el uno en el otro. Es muy conveniente que usted continúe haciendo amigos en su madurez, puesto que con el transcurso de los años éstos también pueden convertirse en "viejos amigos". Por otra parte, mientras que usted puede sobrevivir a los amigos de su edad, lo más probable es que los amigos más jóvenes le sobrevivan a usted.
Algunas personas tienen un don natural para hacer y conservar las amistades. Existen muchas explicaciones para este hecho, pero por lo general observará que esas personas afortunadas satisfacen determinadas necesidades de quienes les rodean:
Muestran interés y preocupación por los demás.
Son serviciales y simpáticos.
Su conducta y aspecto son agradables y positivos.
En pocas palabras, saben que amistad significa tanto dar como recibir. Pocas veces se centran en sí mismos, se compadecen de sí mismos o se quejan interminablemente de sus problemas; no están continuamente pidiendo afecto o apoyo, y no son molestos.
En caso de que todo esto le parezca algo abstracto, consideremos un ejemplo concreto: ¿Qué campo para una amistad puede existir entre una mujer viuda de setenta años y un ama de casa y madre de familia de treinta años?. La mujer mayor puede apreciar la ayuda de la joven en tareas como hacer la compra o trabajos generales del hogar, o sencillamente el contacto de unas visitas regulares. Pero la mujer joven también tiene mucho que ganar. Puede ser que se encuentre lejos de su familia y que carezca de experiencia para sortear distintos problemas, desde qué hacer cuando un niño está inquieto o cuando surgen las pequeñas enfermedades propias de la infancia, hasta cómo conseguir llegar a fin de mes con un presupuesto justo, o incluso pequeños trabajos como puede ser cambiar una cremallera estropeada. Además de ello, puede que considere a la mujer mayor una confidente más entendida y discreta que las amigas de su misma edad.
NO ABURRA A LOS DEMAS
Conforme nos hacemos mayores es fácil que resultemos aburridos para quienes nos rodean, viviendo en el pasado y perdiendo interés por el presente. Al hacernos mayores tendemos cada vez más a cobijarnos en el pasado, ya que ese pasado es progresivamente mayor. Es evidente que hay muchas personas mayores con un pasado interesante, y puede ser igualmente interesante el conocerlo. Sin embargo, si el pasado se convierte en algo excesivamente importante, ocupa el terreno del presente y puede ser aburrido para todos los demás, en particular para los más jóvenes, ya que éstos viven el presente. De vez en cuando compruebe si está recordando su pasado con mayor frecuencia cada vez, repitiendo las mismas historias en respuesta a las mismas observaciones o situaciones o si está monopolizando la conversación, o insistiendo en tomar parte en todas y cada una de las conversaciones que se desarrollan a su alrededor.
(Fuente: Guía para Un Envejecimiento Satisfactorio/Philip Selby-Adrián Griffiths)