Un divorcio, indudablemente es una pérdida, genera un duelo, sentimientos encontrados, ansiedad, frustración, sensación de que el mundo se resquebraja, baja de la autoestima...
"Las separaciones tienen que ser trabajadas. Una separación que no es trabajada por la pareja es una gran oportunidad que se pierde para crecer, para conocer qué está mal y qué pueden cambiar, para reiniciar la relación en pareja en mejores términos, en busca de una vida satisfactoria", concluyó Celeste González.
Explicó que las crisis de la pareja no siempre tienen que ver con el aspecto emocional y la falta de amor o de comunicación. También las hay producto de factores externos a la familia, igualmente, puede surgir o acrecentarse a raíz de la pérdida del trabajo (que causa mermas en la economía hogareña), enfermedades, pérdida de un ser querido.