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Las vacunas también son para los creciditos


No importa si ya tiene cédula, lo siguiente le debería interesar, si se precia de que le incumbe su salud y desea tener una larga vida.
Hay la tendencia a creer que las vacunas son sólo para niños. La reaparición de enfermedades infecciosas que se habían erradicado, el incremento de muertes de personas adultas producto de dichas enfermedades y el descuido de éstas en ponerse los refuerzos de las vacunas que se supone se pusieron en la infancia, hacen que los expertos estén en los últimos años haciendo bastante énfasis en la necesidad de que la gente menuda y la crecidita presten a las vacunas la atención debida.
VOZ AUTORIZADA
Los conocedores de la materia presentan las ventajas y desventajas de vacunarse. Pero, si ya usted pasó la infancia y adolescencia (que es cuando las madres conscientes e informadas sobre cómo las vacunas pueden ayudar a niños y niñas a prevenir enfermedades están pendientes de completarles el cuadro de vacunas), entonces con mayor razón está en capacidad de escuchar ambos lados y decidir si quiere o no vacunarse.
En el marco del XIV Congreso Científico Internacional de la Federación Latinoamericana de Sociedades Científicas de Estudiantes de Medicina (FELSOCEM) y VI Congreso de los Estudiantes de Medicina de Panamá, el doctor Néstor Sosa, -, desarrolló el tema "La Vacuna no es sólo para niños".
VACUNAS PARA ADULTOS
El dijo que las principales vacunas recomendadas en los adultos son aquellas contra la Influenza, Pneumocos, Tétanos, Difteria, Sarampión, Paperas, Rubeola y Hepatitis B.
Adicionalmente, hay otras que también se aconsejan, como lo son la vacuna contra la Fiebre Tifoidea, Encefalitis Japonesa, Fiebre Amarilla, Cólera, Poliomielitis, Meningococo (serogrupos A, C, y W135).
Pero, allí no acaba la lista. Hay otro grupo, el de las denominadas vacunas "nuevas", que es importante sumar a las anteriores. A saber: Vacuna contra la Varicela, Hepatitis A y Enfermedad de Lyme.
Sucede, según explicó el Dr. Sosa, que, las madres de familia por desconocimiento de la importancia de proteger a su prole con las vacunas, se descuidan y no le dan seguimiento al cuadro básico de vacunas de sus hijos. Entonces, muchas personas hoy adultas tienen el cuadro incompleto o no se han puesto los refuerzos. Esto es más grave de lo que pareciera, puesto que hay enfermedades infecciosas que cuando les dan a los adultos les dan con mayor fuerza y sus consecuencias son peores. A la gente de edad avanzada, sobre todo quienes tienen más de 65 años de edad, estas enfermedades por lo general la llevan al hospital y en muchas ocasiones a la tumba.
Para ilustrar que las vacunas no son sólo para niños, el Dr. Sosa mencionó estadísticas de salud de los Estados Unidos sobre el tema. Dijo que antes de que se incrementara la vacunación a adultos en esta nación norteña, entre 50 y 70 mil adultos fallecían anualmente a consecuencia de la Influenza, Infección pneumocóccica y Hepatitis B. Ahora, 500.
Los médicos de adultos no nos acordamos de las vacunas, manifestó el conferencista. Hasta en naciones como los Estados Unidos el cuadro de cobertura, en adultos, de las vacunas más conocidas es bajo (30- 50% para la Influenza, 25-40% para la Pneumonía, 10% para la Hepatitis B y 40% para Tétanos-Difteria).
El cuadro sobre la eficacia de las vacunas en adultos en los Estados Unidos revela que en el caso de la Influenza es del 70%, para la Pneumonía del 60%, para la Hepatitis B es del 60% y para Tétanos-Difteria, del 99%.
ESTAR ALERTA
De acuerdo con el galeno, ya que las personas adultas no están al tanto de ponerse vacunas a menos que contraigan una enfermedad infecciosa y en el caso del tétano a menos que se corten o puyen, entonces corresponde a los doctores estar pendientes y en la primera oportunidad que tengan a mano, sugerirles que se vacunen, porque tampoco los datos que arrojan las investigaciones acerca de cuáles vacunas y cuándo se las pusieron son de fiar, puesto que la mayor parte de las veces las madres no llevan bien el control, o no se acuerdan. Así, que, dijo el Dr. Sosa, es preferible asumir que no se la han puesto y ponérselas.
MAS SOBRE VACUNAS
Aunque el Dr. Néstor Sosa dijo que la mayoría de las vacunas que están en el mercado son inocuas y producen reacciones adversas, sin embargo, en su conferencia el destacado médico panameño hizo también la salvedad de que hay que tener cuidado en el caso de la mujer embarazada. Se debe tener presente que existen vacunas, como la de la rubeola, que están contraindicadas tres meses antes y durante el embarazo.
Por otra parte, hay algunas vacunas, de virus vivos que también están contraindicadas por los efectos negativos que pueden tener en algunas personas. Tal es el caso de quienes tienen reacciones al huevo o proteína del huevo: "no deberían recibir MMR, influenza y fiebre amarilla".
Otros factores de riesgo pueden ser: personas de 65 años o más que sufran de enfermedades pulmonares y cardíacas crónicas; enfermos de Hepatitis crónica; pacientes que padecen isuficiencia renal crónica o malignidad hematológica.
En el caso de la Influenza aludió al hecho de que como el virus es mutante, los fabricantes de vacunas y los doctores, están siempre pendientes de cuáles son las cepas del virus de influenza contra las que cubre determinada vacuna contra esta enfermedad, porque de lo contrario ésta no protege.
Sobre el Sarampión dijo que todos los nacidos después de 1956, sin inmunización comprobada deberían ponerse esta vacuna. En tanto que la vacuna contra la Hepatitis B, la aconsejó a todo adulto sexualmente activo.
La de Tétano debe ponerse cada diez años, porque en ese período pierde su eficacia. Y las personas mayores de 60 años deberían ponérsela.
Los trabajadores de la salud deberían ponerse todas las vacunas, porque son suceptibles de contagiarse de estas enfermedades infecciosas, dijo el conferencista.
Finalmente, volvió el experto a hacer énfasis en la importancia de que toda persona mayor de 65 años sea protegida contra el virus de la Influenza, porque a esa edad es mayor la frecuencia y severidad de la enfermedad pneumocóccica. Y, se les debe aplicar el refuerzo cada 5-6 años.
En base a todo lo anterior y dado que ahora los grandes se enferman y mueren producto de enfermedades de chicos, ¡deje ya a un lado el miedo y el mito de que las vacunas son sólo para niños!


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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