Variedades

Le canta con el alma a Panamá

El cantautor finalizó la primera parte de la gira que en el 2010 continuará en España.


Rubén Blades cierra en su casa el tour “Todos vuelven” y demuestra que cinco años sin verlo en la tarima no son suficientes para que lo olviden. El cantautor panameño y máximo exponente de la salsa en América Latina demostró que hay música para rato en una noche en la que recordó a todos aquellos amigos y familiares que se han ido, pero que mantiene vivos en el corazón.

Blades llegó puntual a la cita en la plaza Figali junto a la orquesta Seis del Solar, un grupo que lo acompaña desde tiempos de Fania All Stars.

Un letrero con el título “Todos vuelven” se alzó en el fondo del escenario, despertando gritos y aplausos. Desde el área gold hasta el preferencial la gente se ubicaba en el mejor lugar para disfrutar por las siguientes tres horas de un repertorio que incluía anécdotas, saludos y uno que otro chiste.

 

Rubén estaba en casa, con amigos, conocidos, “pasieros” o “panas” como dice él mismo. El primer coro que se escuchó fue “Voy llegando a la frontera y que sea lo que Dios quiera”. Los instrumentos parecían andar por sí solos, tumbas, maracas, trompetas, todo era armonioso. Rubén descendía por unas escaleras y para cuando estuvo en el centro del escenario la orquesta entonaba “El padre Antonio”.

“Hola, Panamá” dijo y presentó la orquesta “Seis del Solar mis compañeros por 23 años”. El público respondía marcando el compás con movimientos como si estuvieran tocando maracas igual que el artista.

Pasado el tema, saludó “Muy buenas noches a todos y todas, muchas gracias por estar en el cierre de la primera parte del tour”. Entre plática y por ser Día de la Madre, habló de su madre Anoland, quien ya falleció y de su abuela Ema.

 

Repertorio extenso.
La intensidad de la noche subió cuando Blades dijo que esperaba que el público disfrutara del show, pero sobre todo de las letras de las canciones en las que plasma la realidad política y social; “Porque esa inspiración viene de aquí, porque aquí escribiré hasta que me muera”.

Con “Cuentas del Alma”, la gente apreció que no sólo tiene el mismo espíritu de hace años, también conserva perfectamente el timbre de voz muy claro. “Amor y control”, “Decisiones”, “Buscando guayaba” fueron el detonante para que el público tomara su pareja.

La noche era joven y el repertorio extenso, “Metiendo mano” “Ligia Elena”, “Juan Pachanga”, “Maestra vida”, “Caminando”, “Adan García”, y “La chica plástica” despertaron en el público una verdadera ovación.

 

Rubén se despidió a las 10:56, pero minutos después regresó para entonar “Patria”, el segundo himno de Panamá, y en tiempos de karaoke los espectadores cantaron a todo pulmón. La felicidad los embargaba, “Buscando América”, “Pedro Navaja”, y de ñapa a capela “Sin tu cariño”.

La maldición se repite.
Tras tres horas de show, el panameño le cedió el puesto Calle 13, quienes por segunda vez en la plaza Figali tuvieron problemas con el audio, incidente que retrasó por hora y media el show.

Nuestro reloj marcaba la 1:30 cuando Residente y Visitante aparecieron con “No hay nadie como tú” y “Cumbia de los aburridos”. René tomó la palabra y dijo con algunas frases subidas de tono que estaban allí desde las 7:00 y que venían cansados desde Chiapas México. “Porque cuentas claras...”, sostuvo.

 

“La perla” le siguió y con este sencillo el público que esperaba ver a Blades por segunda vez cumplió el sueño. “Panamá, los quiero con cojones” dijo René.

“Se vale todo”, “Hormiga brava”, “Ven y critícame” continuaron. Residente bajó de la tarima y fue hasta el general a compartir con la gente, el repertorio continuó, pero sin duda alguna el maestro y dueño de la noche fue Rubén Blades.


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501182
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América