El actor Nicolas Cage, quien atraviesa serios problemas financieros, sufrió esta semana el embargo de tres de sus lujosas mansiones en Malibú y Bel Air, según informó el sitio de famosos TMZ.
Las propiedades fueron a parar a manos de los bancos por la incapacidad del actor para hacer frente a las multimillonarias hipotecas.
Los inmuebles salieron a subasta el miércoles, aunque no hubo participantes que las deseaban adquirir.
El precio de salida de la casa en Bel Air se situó en 11 millones de dólares, mientras que las viviendas en Malibú se pusieron a la venta en bloque con un precio de salida de 10 millones de dólares.
Cage tenía aún pendiente de pago de casi 9 millones de dólares por sus propiedades situadas en Malibú y debía 17 millones de dólares de la casa que había comprado en Bel Air.
A principios de año, Cage tuvo que desprenderse de otra lujosa mansión que poseía en Las Vegas, Estados Unidos, por 4,95 millones de dólares, 3,5 millones de dólares más barata que cuando la compró en 2006.
El inmueble, de más de 1.300 metros cuadrados, encontró comprador poco después de salir al mercado, y tenía 6 dormitorios, 8 cuartos de baño, 16 plazas de aparcamiento, un sala de cine y vistas a la conocida avenida de los casinos de la “ciudad del pecado”.
La propiedad fue adquirida por Cage en 2006 por 8,5 millones de dólares.
El actor se encuentra en niveles de bancarrota y anteriormente había sufrido varios embargos por no poder hacer frente a las hipotecas, entre ellas dos viviendas que tenía en Nueva Orleans, valoradas en 6,8 millones de dólares.
Cage arrastra una deuda superior a los 10 millones de dólares por impago de impuestos, algo de lo que culpa a la gestión realizada por su ex administrador de bienes, Samuel Levin, quien manejó sus asuntos desde 2001 y al que denunció en octubre.
Levin se defendió y tildó a Cage de “despilfarrador de dinero” y le exigió 129.000 dólares de pagos atrasados por su trabajo realizado.