De alguna forma todos somos prisioneros.
Vivimos encarcelados, limitados, separados, privados de crecer, de descubrir, de ser auténticos, de aprender, de interactuar...
Nuestros grilletes son los prejuicios, convencionalismos, el miedo, el dolor, la frustración, la cobardía, la timidez, el resentimiento, el odio, la desesperanza...
Otros talones de Aquiles que impiden la autorrealización del individuo son la envidia, los celos, la ambición. Se aferran a nuestra mente y corazón y nos dominan. Nos estancan. En tiempos idos y en estos días.
Cambian los personajes, cambian las circunstancias, pero mientras no sufra una metamorfosis positiva la humanidad como especie, se necesitarán más individuos como este adolescente llamado Huckleberry Finn, a quien con cariño le llamaban Huck, cuya empatía lo hizo ir tras la conquista de un sueño que era suyo y supo después que también del negro Jim, con todo y que el color de la piel y la discriminación racial de entonces amenazaban con crear un abismo entre los dos. Pero, como Huck aún no estaba contaminado por esas malas hierbas que son la intolerancia y los prejuicios, dejó que germinara la amistad y así Jim pudo cantar a todo pulmón: “I´ll be free, free at last”.
Sí, fue libre.
Libre fue y ganó un amigo incondicional.
Qué tiempos esos en que la niñez y juventud se concretaba a vivir sanamente, a acumular en su bolsillo “tesoros” (un pedazo de cordel, una herradura, una llave, canicas), jugar con una rana, corretear los perros, hacer clavados en el río, tomarle el pelo a los demás, hacer una que otra travesura y darse escapadas que no tenían mayores consecuencias.
Con más de 30 artistas en escena y poco más de una docena tras bastidores, Producciones Escénicas presenta, bajo la dirección de Bruce Quinn y con Dino Nugent como director musical, Río Grande (Big River), una adaptación de “Las aventuras de Hucleberry Finn”, del escritor Mark Twain, autor también de “Las aventuras de Tom Sawyer”, cuya lectura han disfrutado tantas generaciones; obra donde no podían faltar Tom y la pandilla, que hacían pactos de fidelidad, firmados con sangre.
Este musical, en dos actos, con 21 números musicales (gospels), con coreografías de Bárbara Berger y confección de escenografías por Luis Jiménez, estará en cartelera en el Teatro en Círculo hasta el 13 de junio. ¡No te lo puedes perder!