La lectura, como el ejercicio, es un hábito que los adultos estamos en la obligación de fomentar entre nuestros niños. Nos quejamos de que nuestros niños no leen, de que no valoran lo nuestro y sin embargo, no se hace el esfuerzo suficiente para publicar obras que despierten la curiosidad y la fantasía tan propias de la infancia.
Conscientes de la importancia de la lectura infantil, las asociaciones y personas interesadas en promoverla tenemos por delante la difícil tarea de despojar la lectura de su connotación exclusivamente escolar y vender la idea de que la lectura desarrolla los músculos del pensamiento y pone a circular la creatividad.
Algunos de los logros de la buena lectura infantil:
Despierta y desarrolla la creatividad y la fantasía del niño
Le permite conocer su propia cultura
Reafirma sus valores morales y sociales
Le ayuda a conocer, respetar y cuidar el planeta
Le facilita aceptarse a sí mismo a través de la identificación con los personajes de los cuentos
Favorece el desarrollo de su capacidad de comunicación oral y escrita.
Contribuye a desarrollar su sensibilidad estética e interpretativa a través de ilustraciones adecuadas.