Los miles de visitantes que acuden a diario a la Feria Internacional del Libro de El Cairo, además de conocer las últimas novedades literarias, aprovechan los 66.000 metros cuadrados del recinto para comer al aire libre, jugar al fútbol, e incluso, rezar en grupos.
Esta feria cairota, la mayor del mundo árabe, parece gozar de buena salud en su 41ª edición, a juzgar por la gran afluencia de público -65.000 personas al día, según los organizadores- y las buenas ventas registradas por algunos de los libreros.
Para los cairotas, este acontecimiento anual no supone únicamente la oportunidad de recrearse con la literatura, sino que es más bien el momento para pasar una amena jornada. Por una libra egipcia, los visitantes pueden disfrutar de la sombra de los árboles y del césped.