L a Infanta Leonor pasó su primer verano en Palma de Mallorca cuando tan sólo tenía sólo 10 meses y comprendía poco el revuelo que se formaba a su paso. La imagen de la Infanta Leonor en el Club Naútico por primera vez fue de las más buscadas. Jugaba distraída con los collares de su abuela mientras cientos de cámaras la vigilaban. Ese verano conoció a los compañeros de regata de su padre y desde la Sommy, la lancha real, saludó, con la ayuda de su abuela, a los reporteros que la despedían. Fue el verano de su primera foto de familia.
Un año más tarde, ya tenía compañía. Su hermana Sofía fue la novedad, entonces un bebé de sólo tres meses acurrucado en los brazos de su madre. Ahora, después de tanta espera, los fotógrafos comprobaron que se van haciendo mayores. Sofía es cada vez más rubia y se parece, cada vez más a su padre. Todavía no habla, pero ya ha aprendido a saludar. La infanta Leonor parecía más tímida. Aunque su madre explicó que sólo estaba dormida.
La Infanta ha embarcado en la lancha Sommy, convertida en un improvisado patio de juegos, y se ha hecho a la mar con su abuela, doña Sofía, y su madre, la princesa Letizia, para ver la tercera jornada de regatas de la Copa del Rey, en la que participa su abuelo, don Juan Carlos, como capitán del Bribón, y su padre, don Felipe, al timón del CAM.
La travesía supuso un derroche de geniales momentos de la pequeña: animando al abuelo y a papá, encaramándose por los altos del barco, escondiéndose de los fotógrafos, poniéndose sus primeras gafas de sol -y no las de mamá o la abuela-, untándose de crema protectora...