"El libro no es una pócima ni un conjuro, pero sí es un inicio para muchas cosas. Un libro no le llena el vientre al que siente hambre, pero sí le dice cómo podrá llenarlo; un libro no nos hace inmunes a las armas de la violencia, pero hace que nuestro corazón no sea violento; un libro no nos hace rico, pero nos hace sentir como si lo fuéramos; un libro no nos hace famosos, pero nos da la potestad de reírnos de la fatuidad de algunos famosos; un libro no elimina a las drogas, pero sí elimina la necesidad de ellas; un libro no hace la paz, pero nos enseña a vivir en paz; un libro no es dios, pero nos deja hablar con Dios".
Estos y otros planteamientos hizo Ariel Barría recientemente, acerca de las múltiples dimensiones del libro. Fue en su discurso en el acto de entrega del Informe Nacional del Año Iberoamericano de la Lectura, en la Biblioteca Nacional.
El ganador de las secciones de Cuento y Novela del Premio Ricardo Miró 2005, confía en que si todos apoyan no es utópico "lograr que la lectura sea una acción cotidiana en cada niño, en cada niña, en cada habitante de este suelo, al inculcarles cuántas ventajas hay detrás de cada texto, y cuántas posibilidades ofrece para acercarse en sus páginas a la lectura de ese texto finito, pero primordial, que es uno mismo; y de ese otro mayúsculo e infinito, que es el Universo".
Por otra parte, respecto de que para hablar con propiedad de algo hay que conocerlo, Barría expresó que "quien pronuncie la palabra "libro" debe hacerlo con un libro bajo el brazo, mejor aún, ante los ojos; cada vez que alguien invite a la lectura, debe hacerlo mientras esté leyendo; en toda oportunidad que hablemos de las ventajas de la lectura, debemos hacerlo exponiendo la experiencia propia. Que no diga "libro" quien no sepa a qué huelen sus páginas; que no diga "lea" quien no tenga un libro de cabecera y que no espere sembrar para el mañana quien no concede un lugar de su casa para atesorar un par de textos esenciales.
Asimismo, refiriéndose al impacto social de la lectura, el promotor cultural y docente dijo, entre otras cosas que "un libro es la puerta de todas las puertas, y por tal razón son oportunas y bienvenidas en nuestro país iniciativas como el Plan Nacional de Lectura y las acciones que en él convergen, articuladas mediante una serie de eventos de incentivo al conocimiento y estrategias de promoción que prometen frutos sustanciosos en los años por venir". Barría insta a cada uno a ser copartícipe de esta cruzada en favor de la lectura. A estimular a niños y jóvenes a apropiarse de la premisa del Plan Iberoamericano de la Lectura, que exclama: "Leer es lo máximo".
Siguió diciendo que "ese es el primer gran paso para un salto grandioso; el que se da cuando logramos entender el mundo, cuando podemos participar en sus dinámicas transformadoras y quizás también en los procesos que se requieren para salvarlo de una destrucción segura, porque quien no lea, señores, quien no sepa decodificar sus lecturas, estará en riesgo permanente de ver el mundo de cabeza, como hasta el día de hoy puede verse en el apreciado mapa de Al Idrissi".