Durante los meses de verano o aquellos días en que el sol está en su máximo esplendor, la piel pide transparencia y, sobre todo, frescor. Lejos de los maquillajes intensos y demasiado marcados, por el contrario lo ideal es aplicar texturas ligeras y de rostros que, eso sí, se vean perfectos a la luz del sol. Éstas son algunas alternativas :
1. Polvos sueltos. Un toque de polvos translúcidos matiza brillo y da un aspecto más uniforme a la piel.
2. Cremas hidratantes con color. El producto de elección para quienes aprecian el "dos en uno": hidratación y una delicada gota de color para tener buen tono y controlar los brillos.
3. Polvos de sol. La única clave para sacar el mejor partido a los polvos bronceadores es extenderlos con mucha suavidad, pero esto debe hacerse con una brocha que sea suave y en movimientos como acariciando la piel, de forma muy delicada.