Variedades

Lil María, la cuentacuentos

En menos de tres meses ganó dos premios de poesía y una mención honorífica.


Descubierto su talento poético, habremos de escuchar más a menudo hablar de Lil María la poetisa.
No fue fácil para ella salir del anonimato dando a conocer su habilidad en la lírica. Hace cosa de cinco o seis años un docente universitario a quien le mostró unos poemas le asestó un duro golpe a su autoestima cuando le dijo, palabras más palabras menos, que dejara a un lado la pretensión de ser poetisa y se dedicara a lo que mejor sabía hacer, que era escribir para el periódico.
"Ojalá no le hubiese hecho caso. Ojalá y me hubiese atrevido antes", comenta ella, quien este año ganó el primer premio del Concurso Municipal Amelia Denis de Icaza con "Niño, mango, guayacán: lección de patria". Una cronología sencilla de la lucha generacional por el canal. Con Metaldevoz ganó el Premio Esther María Osses, de poesía del IPEL y con "Sangre mía muchachita" (del trabajo "Todo en regla", obtuvo Mención Honorífica en el León A. Soto.
Periodista de larga data y reconocida por sus entrevistas, reportajes y artículos de opinión, donde valiéndose de la sátira hacía importantes denuncias, la hija de Rosita y Alfonso Herrera y Franco, dejó esa profesión para buscar otros caminos.
"Tenía dentro de mí muchas inquietudes y sentía que escribiéndolas lograba comunicarlas. Pero, necesitaba un acercamiento directo con la gente, de piel con piel y dejar fluir esa vocación por enseñar".
Luego que dejó la prensa escrita, ejerció las relaciones públicas, que combinó con el periodismo cuando laboró en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero. También hizo de guía turística ecológica y como jamás renunció a ser lectora.
Fue en la BINAL, junto a Héctor Collado, donde Lil María fue adentrándose más y más en el mundo de la lectura. Junto al escritor y cuentacuentos que es para ella su maestro y hermano.
"Después del Proyecto El Abuelo de Mi Abuela, donde recorrí el país, encontré que quería trabajar con niños. Como ellos, disfrutar cada día con toda su belleza. Uno a uno. Sin prisas, con todo su encanto.
Como cuentacuentos o lectora a domicilio, que también lo es, para gente de todas las edades, Lil goza también un mundo. La entrevistamos el sábado casi a medianoche. Nos cuenta que el viernes había estado en Monte Carmelo. Y que el domingo tenía que ir a Chilibre.
En Monte Carmelo dictó un taller de narración oral. Les leyó poemas de Consuelto Tomás, Héctor Collado y Vivian Nathan. De un libro que escribieron juntos.
"Me miraban con los ojos grandes, como si estuvieran descubriendo un mundo. Me gusta ser un puente entre autores que no necesariamente le llegan a los jóvenes. Es lindísimo este intercambio. Como dice Héctor, es el otro salario".
Era tal la fuerza de los genes que Lil María no pudo dejar de seguir los pasos de su abuelo, el gran José De La Cruz Herrera, conocido como "el darienita universal". El diplomático políglota (hablaba como 7-8 idiomas), el historiador, el periodista editor de "La avispa", el nacionalista, el traductor de las tragedias griegas.. Pero, ante todo maestro, quien a los 17 años acudió gozoso a las aulas de una escuela primaria en Taboga. Era su primer trabajo de maestro.
Lil no pudo dejar de cumplir con esta otra vocación suya, la de docente, que ejerce con satisfacción indescriptible en el Instituto Alberto Einstein, donde cual abejas que buscan la miel, los párvulos a su cargo le hacen recordar que la risa, la inocencia, el candor y la imaginación infantil son una fórmula infalible para hacer feliz a cualquiera.
"¡Cómo me llena! Las cosas que me preguntan, las cosas que me dicen, las cosas que me hacen. De pronto, vienen corriendo esos chiquitines de tres y cuatro años y me abrazan y me colman de besos. Es maravillosa su autenticidad y espontaneidad. Es el pan de todos los días y eso es riquísimo", comenta.
Tomó talleres literarios con Consuelo Tomás, Héctor Collado y Enrique Jaramillo Levi. Los tres siempre la han apoyado y motivado fuertemente. Y con Ricardo Arturo Ríos Torres, amigo suyo y promotor cultural, fundó el programa radiofónico "Tertulia Literaria".
Este año participó de la organización y celebración del primer "Perote de las Musas" en el parque de Santo Domingo, Las Tablas.
Lil María está convencida de que la cultura es el alimento del alma, la mejor manera de expresar la humanidad que llevamos nosotros llamados animales racionales.
Entre los poetas panameños que han influido en Lil María están Demetrio Herrera Sevillano, Esther María Osses, Diana Morán, Bertalicia Peralta, Moravia Ochoa, Consuelo Tomás, César Young Núñez y Changmarín.
Nos cuenta también que de niña leía mucho a María Olimpia de Obaldía, conocida como "la alondra chiricana". Además, que su padre le narraba anécdotas de sus vivencias en Darién, y su madre le leía a los clásicos. , Panamá América
Y, qué en cuanto a bardos de otras naciones? Menciona a Ernesto Cardenal, Pablo Neruda, Benedetti y Galeano, que sin ser poeta escribe como tal. También, Giconda Belli y Sor Juana Inés de la Cruz.
Le gusta nadar y leer poesía en voz alta. Mercedes Sosa le fascina, la forma en que interpreta las canciones de otros. También, "la voz de Alejandro, mi esposo, la forma en que interpreta los arreglos de otros".
Lil María sobre sus planes compartió que desea seguir aprendiendo y conociendo autores. Conocer mucho más de los poetas de antes y de los de ahora. ¡Y seguir de cuentacuentos!


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255612
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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