Quizás sea una de las partes del cuerpo más propensa a sufrir daños. Diariamente nuestras manos son sometidas a condiciones, muchas veces adversas, que terminan dejando huellas desagradables.
Las manos pueden verse resecas, maltratadas, feas, debido al desgaste provocado por las actividades diarias y la falta de cuidados básicos.
Por ello, es necesario atender y mimar las manos adoptando cuidados especiales y hábitos saludables, siendo el más importante la higiene.
Esto implica lavar regularmente las manos, de preferencia con jabones suaves y de fácil absorción, que contengan nutrientes y vitaminas para la piel y que además, cumplan una acción antibacteriana y antiirritante.
A través de cremas hidratantes y aceites de baño es posible devolver a la piel su aspecto terso, suave y fresco. Asimismo, la aplicación de estas cremas puede ser aprovechada para masajear suavemente las manos, activando así la circulación.
Se considera recomendable el uso de cremas hidratantes suaves, a base de urea, hidrolizado de colágeno o elastina, ácido cítrico, vitamina C, ácido ascórbico, ácido glicólico, vitamina A o E, entre otros.