Así es “Ojitos de ángel”, seductora. Nadie escapa a su magnetismo. Cruzó los mares y ya empezó a conquistar lectores en el Viejo Continente. Ya van más de 100 mil que le dan la bienvenida.
Su más reciente “hazaña” tuvo como escenario Islas Canarias, España, donde ya tiene un nicho en el mercado editorial.
Es que la dulce “Mechi” cala, cala hondo. Con su inmensa capacidad de amar al prójimo que atraviesa por momentos difíciles, se desvive por darle calidad de vida al mostrarle su empatía a un desconocido cuya vida cambiará para siempre a raíz de que la conoció en un hospital de beneficencia, donde el destino colocó al adulto mayor de alta alcurnia y bajos sentimientos porque en su corazón antes no cabían la solidaridad y el amor.
El señor Vargas nunca volverá a ser el mismo luego de conocer a la tierna niña “Mechi”, enferma terminal de cáncer, quien le regala con su actitud una oportunidad de volver a empezar su vida como una persona nueva, más rica, con esa riqueza interna que engrandece y no la material que si el individuo no se controla lo esclaviza y envilece.