Al mejor estilo de Boy George y Naomi Campbell, la actriz Lindsay Lohan ha iniciado sus diez días de servicios comunitarios, que forman parte del acuerdo logrado tras haber sido detenida en dos ocasiones por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas los meses de julio y agosto de este año.
La actriz, de 21 años, fue condenada a cuatro días de cárcel, pero sus abogados acordaron que a cambio del encarcelamiento podría realizar 10 días de servicios comunitarios, aunque deberá cumplir un día en prisión por su primera detención, en julio.
Según publica la edición digital de la revista People, la actriz acudió al centro de transfusiones de sangre de la Cruz Roja de Estados Unidos en un suburbio de Los Angeles, donde fue recibida en el aparcamiento, por parte del personal del lugar, que posteriormente, la acompañó al interior el edificio.
Lohan abandonó el pasado 5 de octubre el centro de rehabilitación Cirque Lodge en Utah (EE.UU.) donde estaba ingresada desde el pasado mes de agosto.
A la actriz le otorgaron tres años de libertad condicional y deberá cumplir con un programa de 18 meses de educación para no volver a beber.
Esto del servicio comunitario no ha impedido que la artista enseñe su ropa íntima por doquier, como en sus mejores tiempos y que además se arregle en el salón de belleza.
El viernes acudió a la peluquería a teñirse el pelo, fue a una reunión y luego tomó un café en Starbucks.
Para relajarse, durante el fin de semana, la estrella fue vista haciendo compras rodeada por una multitud de paparazzi.
En uno de los comercios, Lohan hizo llorar a uno de sus admiradores. “Había un hombre de unos cincuenta años que le pidió sacarse una foto con ella”, contó un testigo, el fan hasta lloró al conocerla y ella lo trató muy bien.
Le seguiremos la pista a Lindsay para saber si le tocará barrer las calles de Los Angeles.