Sobre chaquetas de punto, abrigos con tinte de la Rusia zarista y faldas globo, son idóneos los cinturones de entre seis u ocho centímetros, mientras que los estrechos ciñen pantalones pitillo, faldas lápiz y vestidos de noche.
Lejos ha quedado la estética minimalista, donde el único accesorio permitido era un brillante. Ahora, los collares de varias vueltas, muy largos y con un sin fin de amuletos son el último grito.
Sobre escotes generosos, jerseys de cuello vuelto o chaquetas, el collar se luce sin caer en la ostentación.
Cada uno de los accesorios tienen un papel para cada ocasión. No basta con ponerse una vestimenta espectacular, siempre hay que complementarlo con una pieza que realce su belleza.
Las últimas tendencias que introducen elementos de mayor fantasía se combinan con las prendas clásicas.