Variedades

Lluvia, ansiedad y ... ¡alerta!

El escenario para una nueva aproximación al arte escénico por jóvenes teatristas es un baño de hombres.


Para todos es crucial la actuación en la que ninguno es novato y cada obra, cada función es un constante explorar. Experimentan nuevas maneras de hacer teatro. Para muestra, Liquid.

Era un baño de hombre. Tres personajes nos transportaron allí: dos mujeres y un hombre.

 

Era un día lluvioso. Fallidos en las instalaciones eléctricas. Grietas, agua que se filtraba. Apagones. Negrura. Una linterna. Ruidos, miedos, aprehensión, dudas, incoherencias, verdades dichas a media, porque pareciera que es un llamado a aceptar que es verdad que "a buen entendedor, pocas palabras" o "el que le caiga el guante, que se lo plante".

Los espectadores, no más de una veintena, en La Quadra la noche del miércoles de esta semana, pudieron experimentar al ver y oír "Líquido" (Liquid) sensaciones nuevas y otras no tan desconocidas: agradables y desagradables.

 

Nadie puede decir que en un momento dado la oscuridad, los ruidos, los diálogos y monólogos no se abrieron paso en su interior.

Esa era la idea que no hubiera convidados de piedra, porque el lenguaje teatral tiene que tener un interlocutor activo.

 

Humedad física y del alma, minutos vacíos y llenos, según si decides o no atender la invitación a realizar el viaje inusitado, el silencio y la semipenumbra son una exhortación a tomar el tren en el viaje introspectivo.

No queda duda de que la oscuridad está emparentada con el silencio y es la madre del miedo. En "Líquido" hay mucha oportunidad para el suspenso y el manejo del sonido y el silencio es impresionante.

"Sé que siempre es de noche y que algunas veces llueve. Siempre es de noche cuando pasan las cosas que uno puede ver y no escuchar. Me gustaría irme a otro lado para llenarme los sentidos"

 

También, les digo que es excelente el manejo de luces y sombras... sin duda, una clara invitación a los sentidos a sintonizarse con los diálogos, monólogos y silencios.

Monólogo en un baño masculino: "Acá todo pasa muy rápido y se dejan cosas sin resolver al pasar, porque es un lugar de paso". El personaje es Ninfa. Nos recuerda, quizás, entre otras cosas que la propia vida es también un "lugar" ¿o tiempo de paso? Sí, la vida, ese gran viaje que no sabemos cuándo terminará, pero, que como bien lo dicen los poetas, quienes saben más que nadie escudriñar el alma y el mundo, está llena de estaciones donde unos se apean y otros suben al tren, cargando equipajes tan heretogéneos como rostros.

En esta producción de El Espejo Roto, que encabeza Arturo Wong Sagel, teatristas del grupo argentino Ideas Líquidas, el elenco lo conformaron Natalia Escobar (Ninfa), Román Cárdenas (Román) y Georgina Giribaldi (Lena).

Ellos llevan al tablado lo que denominan teatro de imágenes, explican Lena y Román "construimos a partir de imágenes y no a la inversa".

Nada convencionales, escogieron como escenario un lugar común, pero donde todo puede suceder, un baño de hombres. La noche, el silencio, lo inusitado, todo es complemento y cabe, para producir efectos, para impactar, para comunicar, para despertar sentimientos, sensaciones...

En palabras de Georgina: "Es como tirarte a la pileta. Estamos tratando de construir, vamos creando, no pensamos que estamos actuando...luego, la obra le pertenece al público".


fecha edicion
old id
324586
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América