Los imprevistos nunca faltan. Por más cronometrada que esté la cartelera musical, siempre hay cabos que atar a último momento y de los que muchas veces el público nunca se percata a menos que se retrase el espectáculo.
Los artistas que acostumbran a llegar temprano al escenario, esperan en un camerino o carpa que siempre se ubica detrás del escenario, en este espacio hay sillas, agua, bebidas y seguridad para que nadie moleste.
Durante la presentación del martes de Carnaval del salsero Gilberto Santa Rosa en la tarima del X-Zone, éste optó por no esperar que se desmontasen los instrumentos de una orquesta para instalar los de la siguiente. En su lugar, Santa Rosa se quedó detrás de la tarima, recibiendo una lluvia de abrazos y saludos.
Músicos, amigos, promotores, periodistas, una fila extensa se acercaba al salsero para hablarle al oído. El artista respondía con una sonrisa rápida y se movía a otro grupo de amigos.
En el caso de esta tarima, solamente tenía una carpa, por la cantidad de artistas cada noche, en tanto que la principal tenía cuatro carpas climatizadas.
El público, hombres y mujeres, llamaban a Gilberto desde una malla metálica. El salsero salía y se tomaba fotos hasta donde le fuese posible, ya que al poco tiempo se veía rodeado de tanta gente que la seguridad lo adentraba al perímetro amurallado, por su bienestar.
"El caballero de la salsa" durante la espera al subir a tarima no tomó agua, ni entró siquiera a la carpa. Integrantes de los Beachers, los primeros en presentarse en esta tarima, entraban y salían de la carpa en busca de bebidas con mucha frecuencia, a tal punto que un tiempo después se le veía a algunos un tanto mareados, por suerte ya habían cumplido con el público.
Gilberto, como otros artistas, fue llevado hasta este lugar en un todo terreno Land Cruiser, modelo de carro utilizado para mover a los artistas. Para movilizar a las bandas, se usaron microbuses de 30 pasajeros.
El reloj marcaba más de las doce y el salsero aún estaba detrás de la tarima, animado y saludando a todo el mundo.
Dentro de este perímetro cercado había desde muy temprano, integrantes de grupos nacionales e internacionales que descansaban o esperaban turno en el escenario.
El público al otro lado de la barra esperaba ya ansioso que apareciera el Caballero de la salsa. Cuando apareció fue todo un remolino de aplausos y de gritos ahogados.
En poco más de una hora, Gilberto interpretó un repertorio variado y con toque panameño.
Pero aquí no termina el periodo de saludos. Cuando el salsero bajó lo espera otro grupo pegado a la muralla para abrazarlo. Tras unos minutos de esta ardua faena, el artista se retiró del lugar.
Y viene más.
Gilberto cedió el paso a los Patrones de la Cumbia que no se encontraban en la carpa, quizás, los hermanos se mantenían frescos en sus propios todo terrenos modelo 2009, que aguardaban en una salida de la calle.
Samy, luego de afinar en la penumbra, subió al escenario en compañía de Sandra, quien regresaba con la moda de los sobreros de ala corta, para no perder la visibilidad del público.
El show de los hermanos fue variado. Los movimientos de la cantante despertaron a los presentes que ya sentían el peso de los cinco días del Carnaval. Iniciaron con temas del recuerdo, hasta llegar a los temas que aún no suenan en la radio.
Además del tema del Carnaval, "La barredora", se dio a probar algo del nuevo repertorio de Los Patrones de la Cumbia, el tema "Sin anillo no hay..."