Todavía no ha salido del programa de desintoxicación, al que se ha sometido y ya le están lloviendo las críticas. Al parecer, Lindsay Lohan, la que un día fue la adorable niña de la televisión, ha hecho de las suyas en el centro de rehabilitación y se ha llevado a la cama a otro interno, un músico británico de 40 años, padre de dos hijos y casado desde hace años.
Aunque los allegados de la esposa despechada, culpan a Tony Allen -sujeto en cuestión- y a su crisis de los 40, tampoco ahorran calificativos hacia Lohan, a la que consideran una "destrozahogares".
Lindsay Lohan, de 21 años, y Tony Allen, de 40, se conocieron en el centro Cirque Lodge de Utah, cuando la actriz ingresó para superar sus múltiples adicciones a las drogas.