Lindsay Lohan fue acusada ayer formalmente de un delito grave de robo, tras haber sustraído un collar de una joyería de Venice (California), cuyo valor asciende a 2,500 dólares.
Los fiscales solicitaron que la fianza de la actriz se fije en 20,000 dólares. "Negamos esas acusaciones vehementemente, y en caso de que se imputen cargos, los haremos frente en la Corte, no en la prensa", dijo Shawn Chapman Holley, abogado de Lohan, en un comunicado.
El propietario de la tienda informó del robo al Departamento de Policía de Los Ángeles, cuya investigación descubrió evidencias de la vinculación de Lohan en el caso.
Lohan, quien asegura que le prestaron el collar y que a su estilista se le olvidó devolverlo, podría afrontar hasta tres años en una cárcel estatal, si resulta culpable.
Según el portal Radar Online, existe un video, grabado en el interior del establecimiento, en el que se ve a Lohan luciendo el collar dentro de la tienda.
Las penas a las que se puede enfrentar la actriz bajo las leyes californianas van desde los 16 meses a los tres años de prisión, en función de sus antecedentes penales y el valor de la propiedad robada.