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Los andróginos y las emociones

En algunas situaciones se hace necesario mostrarse comprensivo y consolador, no así en otros aspectos en que habrá que ser enérgico e independiente.


Los hombres y mujeres responden de forma diferente a las emociones.
Las mujeres suelen hacerlo verbalmente, en cambio, los hombres lo hacen fisiológicamente.
La serenidad en el hombre es visible porque está habituado a reprimir sus sentimientos y no acostumbra a hablar de ellos; esto hace que sea sometido a un fuerte estrés sobre todo si se resiste a buscar ayuda profesional.
He aquí la explicación, muchas veces, de su adicción al alcohol y, cuando terminan siendo esclavos del suicidio, actitudes más frecuentes en hombres que en mujeres.
Por tanto, el hombre debe aprender a ser más expresivo desde el punto de vista emotivo, lo que beneficiaría su salud.
En el caso del rol femenino, este se encuentra ante un nuevo peligro.
A medida en que las mujeres triunfan en sus puestos de trabajo situación que se consideraba apropiado para el hombre, empiezan a reaccionar ante el estrés y las emociones de forma masculina, dando a la tensión una respuesta fisiológica y potencialmente peligrosa.
Muchas mujeres hoy día son adictas al alcohol y a otras adicciones y son propensas al suicidio.

Se dice que las mujeres son más emotivas que los hombres, pero más bien se refiere a los aspectos negativos de las emociones femeninas: las mujeres lloran más, son más ansiosas y se disgustan con mayor facilidad que el hombre.
Al contrario y a edades más pequeñas, el niño suele expresar sus sentimientos negativos con el llanto superando a la niña en este aspecto.
De manera que el motivo por el cual las mujeres lloran más que los hombres debe estar ligado entre la infancia y la etapa de la madurez.
Y, esto tiene que ver en la manera como se educa a los niños. A ellos se les inculca desde muy pequeños que el llanto es poco varonil.
Que las lágrimas son un componente del arsenal femenino. Además, hay que tomar en cuenta que las mujeres son más aficionadas a las lágrimas por sus niveles hormonales.

Por consiguiente, es una ventaja, tanto para los hombres y mujeres, no verse atados con demasiada rigidez a los estereotipos tradicionales y ser capaces de responder con autodominio y control de sus impulsos.
Este tipo de reacción, se llama androginia, y es lo que distingue al ser humano que encierra en sí mismo cualidades propias de ambos sexos.
Aquí no se excluye ni la masculinidad ni la feminidad. Los andróginos son más propensos al equilibrio emocional por su capacidad de adaptación de su conducta, a la autoevaluación positiva que les lleva a una alta autoestima y en un estilo de vida de mayor calidad.

 
Los hombres y mujeres tienen algo que aprender unos de otros.
No sugerimos que las mujeres deban suprimir todo sentimiento de competitividad, lo que se recomienda es que ni unos ni otros se encuentren en una situación en la que, por temor a que se les critique, no puedan hacer algo que saben de antemano que es acertado.
Sólo de esta forma podremos disfrutar de una puesta de sol radiante en un paisaje común a hombres y mujeres.

Desafortunadamente, los padres acostumbran a emplear hábitos y costumbres, y un lenguaje diferente en sus mensajes a los niños y de forma exagerada y golpeada, por temor a que desarrolle en sus años subsiguientes manerismos femeninos.
El trato poco varonil del hombre hacia la mujer en nuestro medio, es evidente; así como, la expresión de sus sentimientos.
En una encuesta realizada a 1,100 sujetos del sexo masculino entre las edades de 25 y 35 años demostró este concepto.
El 57 por ciento de los encuestados dijeron no estar preparados para asumir las funciones de consolador.
Que este papel solo le corresponde a la mujer, un 86 por ciento dijo que las lágrimas son exclusividad de la mujer y un 61 por ciento utilizan la violencia como mecanismo de escape para la solución de los problemas domésticos.
En cambio, un 37 por ciento consideró a la mujer poca cosa debido a la forma de expresar sus emociones cuando recurren al llanto y a los gritos.


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161990
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América