Si hay algo de lo que los hombres presumen, es de su virilidad y a medida que van pasando los años esa presunción se convierte en su mayor preocupación, porque así como las canas reflejan en su mayoría la edad, ellas también son muestra de que se va perdiendo vitalidad para algunas cosas. No obstante, la preocupación de los exponentes del sexo masculino tiene que ver más con la falta de información de ellos y de quienes los rodean.
Médicamente, hay que saber que la edad fértil de los hombres, que se enmarca en la producción de espermatozoides, inicia con la pubertad, entre los 12 ó 13 años, y continúa activa hasta el último día de su vida, a menos que se le presenten enfermedades y accidentes que interrumpan ese proceso.
FERTILIDAD Y POTENCIA SEXUAL
La fertilidad del hombre a veces tiende a confundirse con la potencia sexual, pero el doctor Enrique Alemán, de la Clínica Urológica, en los Consultorios Médicos Paitilla, aclara que una cosa es la fertilidad de un hombre y la capacidad sexual es otra. Explica que puede existir mucha potencia y deseo sexual y no ser fértil, ya que la testosterona, que es la hormona masculina, es la que contribuye al deseo sexual y a la producción adecuada de espermatozoides, sin embargo, no es tan importante para tener una erección, pues eso depende mayormente de las arterias, venas y nervios del pene.
La ventaja del hombre es que a lo largo de la vida su organismo mantendrá la capacidad sexual y fértil, a diferencia de las mujeres que pierden esa facultad abruptamente en el período de la menopausia. Aún cuando el hombre sufre también un cambio, denominado andropausia, esta suele ser lenta y poco perceptible, porque lo que ocurre es una disminución de hormonas, no una ausencia de ellas y el deseo sexual no está ligado a la capacidad o no de producir espermatozoides.
LA EDAD Y LAS GANAS
La capacidad de tener una vida sexual activa empieza a disminuir entre los 40 y 50 años con la llegada de la andropausia, ya que bajan los niveles hormonales. Existen ciertos síntomas claros y evidentes que alertan al hombre para acoplarse a un ritmo más lento de actividad sexual, como por ejemplo, le costará lograr una erección y de lograrlo deberá hacer un esfuerzo por mantenerla si es que no cae, también notará que su orgasmo se producirá demasiado rápido.
Sin embargo, eso no significa que tenga una vida sexual insatisfactoria, ya que aunque tenga relaciones sexuales más espaciadas, esta puede ser plena, al contrario de un hombre joven que puede tener muchas relaciones sexuales pero con una vida vacía. De acuerdo con Stephan, un hombre de edad madura, con los años se va adquiriendo más experiencia; se aprende a qué hacer y qué lugares tocar; se toma tiempo para hacer las cosas, porque más que un encuentro sexual, es una entrega de emociones y sentimientos.
Sostiene que la edad y el sexo no es problema, porque cuando llega la disminución de esa capacidad, es cuando también se disfruta pausadamente. Agrega que por ese cambio pasan todos los hombres y es mentiroso el que lo niega y dice que después de los 40 tiene la misma capacidad de cuando tenía 20.
PROBLEMAS INNEGABLES
Existen problemas que pueden afectar la vida sexual de un hombre, lo cual se marca por el estilo o calidad de la vida que lleve, en la que el estrés, la tensión, ansiedad, estado sedentario, alcohol, obesidad, colesterol y triglicerios altos, diabetes, hipertensión, depresión, pero sobre todo, la falta de comunicación entre la pareja, en la que el aburrimiento y la falta de iniciativa acaban con el romance, indica el urólogo Enrique Alemán.
También los problemas de la próstata, ya sean maligno o benignos puede disminuir el deseo y darle dificultad para obtener y mantener una buena erección, porque al haber molestias y dolencias se puede perder el deseo, porque obtendrá más dolor que placer al practicarla.
No obstante, después de pasar por alguna dolencia prostática, el hombre usualmente se recupera completamente y generalmente no suelen quedar consecuencias, aunque una minoría queda con un proceso crónico de recaída y recuperación.
ERECCIONES E INHIBICIONES
A juicio del urólogo, la falta de actividad sexual no tiene influencia alguna en la disminución de la potencia. El problema que pueda surgir depende de uno u otro lado y si el hombre puede manejar su intensidad sexual en forma adecuada, tenga o no pareja estable la va a llevar bien y con normalidad. Usualmente, el hombre cuando duerme de noche tiene de 3 a 4 erecciones sin que se dé cuenta y durante el día las erecciones dependen del estímulo que tenga, no hay un número determinado para tal actividad.
Las erecciones se producen según el estímulo que haya, así que no existe una cifra determinada de frecuencia. Se puede tener un día ocupado, lleno de trabajo y no ver ninguna erección, sin embargo, puede ser que en cierto momento relajado, descansando se produzca una espontánea, o puede ser una persona que busca entretenimiento o estímulo visual y se toca para tener las erecciones que sean necesarias.
No existe un número de relaciones sexuales que debe tener una hombre, eso depende de la pareja, para unas puede ser que sean normales tres al día y para otras más o menos. Por ejemplo algunas son felices teniendo una por mes y son felices así. No se debe buscar un promedio, ya que eso lo determinará la vida en pareja, precisa Alemán.
No obstante, indica que mientras menos intimidad se tenga, más se irá enfriando la relación física y afectiva de la pareja, más se irá alejando la vida sexual, porque la vida sexual juega un papel importante a los 60 y 70 años, porque puede ayudar a mantener la unión.