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"Los Derechos pisoteados de los Niños"


Las atrocidades y negligencias de que es víctima "la franja más débil de la sociedad, la niñez", en el mundo, las guerras "que todas son inciviles" porque hacen de "la muerte compañera de cama de muchos" en muchas partes del planeta y los dos mil años de discriminación hacia la mujer fueron los temas centrales de la conferencia magistral de Pilar Rahola, periodista, feminista, diputada, escritora, editora e investigadora española.
Rahola, quien expuso en el Auditorio Hermann Castro de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, ULACIT, en su ponencia "Los Derechos Pisoteados de los Niños", presentó estadísticas y testimonios que revelan la discriminación y olvido de que son objeto niños, niñas y mujeres tanto en países tercermundistas como en los del primer mundo, donde se han escrito leyes que las mayor parte de las veces no se llevan a la práctica.
La autora de obras como "Mujer Liberada, hombre cabreado", ed. Planeta 2001, habló también de la doble discriminación hacia las niñas en algunas culturas. Mencionó cómo se las prostituye desde muy pequeñas, se las estigmatiza y se las marca y dijo que 135 millones de mujeres están mutiladas genitalmente en el mundo.
Igualmente, se refirió a cómo se utiliza a los niños como carne de cañón, porque, según planteamientos hechos por soldados adultos los niños soldados "son los mejores, no se rebelan, no reclaman salarios, luchan mejor por la supervivencia, no se quejan, piensan que todo es un juego".
Ella llamó a reflexionar acerca del impacto de la guerra en la humanidad, sobre todo en la niñez. Planteó que detrás de cada mujer y cada hombre maltratados por la guerra siempre hay niños también victimizados por ella.
Dijo que Africa es el campo de minas permanente de las guerras y que hay una prioridad bélica que ha matado a más personas que todas las guerras anteriores juntas: el SIDA.
"Es una guerra. Es un arma de destrucción masiva y está matando a Africa. Sin embargo, quién moviliza sus energías para parar esa guerra", planteó y recalcó que "el mundo se moviliza en los conflictos que le interesan" y hace caso omiso de gran cantidad de guerras, entre ellas la de Sudán.
Algunas cifras que mencionó para hacer más patente el saldo de las guerras en la Tierra fueron: un millón de huérfanos, 12 millones de desplazados, 11 millones de refugiados. Igualmente, se ocupó de los niños y niñas que son explotados/as laboralmente, sexualmente (en la prostitución y en la publicidad) comercializados como objetos, sometidos a trabajos forzosos y a los que son educados para la muerte (en las culturas donde se les vende la idea de que inmolarse los convierte en mártires y los conduce directo al Paraíso). Denunció, asimismo, que en algunas zonas del mundo todavía existe la pena de muerte para niños.
"El niño es el eslabón más débil, el que tenemos que defender mejor", manifestó la también madre, política y esposa, quien sustenta muchos de sus planteamientos en la propia experiencia, cuando como periodista cubrió guerras y ha visto de cerca los vejámenes y privaciones de que son víctimas niños y niñas. Igualmente, las cientos de veces que ha hablado con la niñez presa del miedo, hambre, pánico, vacía de esperanzas y afecto.
Todas estas vivencias, más lo que ha leído y le han testimoniado personas que siguen de cerca el estado de la niñez en el mundo, apelaron a la sensibilidad humana de Pilar, al punto de que siendo madre biológica de sólo una hija (ya estudiante universitaria, que según dijo ha criado amada, mimada y con todos los privilegios de que gozan los niños y niñas del primer mundo), adoptó con su esposo a Noé, un niño español que hoy tiene 11 años, del que denominó "cuarto mundo que vive cerca del primero que es Barcelona"; también a Ada, hoy de tres años, "rescatada de Siberia Central", para brindarles el amor que se les había negado, ayudarles a cicatrizar sus heridas físicas y psicológicas producto del abandono en que vivían y darles la oportunidad tener un futuro más halagüeño.
Cuando adoptó a Ada, hace un año, la niña no levantaba la cabeza, tenía samonelósis y sarna, había tenido neumonía y hepatitis, "no reía, no miraba hacia afuera... tenía cero de oportunidades". De haber seguido en Siberia Central tendría un futuro oscuro: "formaría parte de la legión de niñas que va a parar a la mafia de la prostitución infantil", niñas cuyo destino es "ofrecer su cuerpo al primer mundo que puede pagarlo".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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