El amor a la música y a su familia coexistieron dentro de la piel de Kurt Cobain con la adicción a la heroína, el dolor por una infancia sin cariño, algunas fantasías violentas y el desprecio por los periodistas de música.
Cobain, escribió entre 1988 y 1994, sus reflexiones cotidianas y sus deseos más secretos. Todo ello está recogido en “Diarios”, un libro que la editorial Reservoir Books publicó en España.
El material, cedido por la viuda del guitarrista y también cantante Courtney Love, salió a la venta en los Estados Unidos el año pasado y acaba de ser traducido al español por Angeles Leiva. En “Diarios”, los fans podrán apreciar fotocopias de las páginas de su diario personal, analizar sus dibujos y garabatos y leer detalles de su vida.
La narración empieza en 1988, con la lucha de un joven de 21 años para conseguir que alguna discográfica ofreciera un contrato a su banda. Dos años después, Cobain alcanzaría la fama mundial. Pero era un hombre atormentado.
El guitarrista criticó la incapacidad de su padre para “comunicar el afecto”, habló de la dolorosa realidad de un drogadicto, que busca en la heroína una salida para una afección de estómago.
Sobre Courtney, el cantante afirma que despliega su amor por ella “como un pavo real extiende su plumaje”, mientras que acerca de su hija cuenta que hasta tiene miedo de llevarla en el coche por si tiene algún accidente.
La imagen que Kurt Cobain deja registrada en su diario, que culmina el día 4 de marzo de 1994, un día antes de su primer intento de suicidio en un hotel en Roma, es la de un joven de 27 años que consiguió realizar su sueño pero que se sentía culpable por haber abandonado sus raíces y a sus verdaderos amigos. Un mes más tarde, el 8 de abril de 1994, se suicidó con un tiro de escopeta.