En más de una oportunidad, tal vez te has encontrado con personas que aparentan menos edad de la que en realidad tienen, y la pregunta que te haces es: ¿Qué hace para verse tan joven? Seguramente, el culto de belleza de esas personas es muy alto y empezó a muy temprana edad.
La dermatóloga Mónica Rodríguez explica que cuando se habla del cuidado del organismo, pocas veces nos viene a la mente la piel, sin embargo, esta es una parte importante de nuestro cuerpo que requiere igualmente nuestro cuidado. Rodríguez advierte que la genética no es la única responsable de los signos de envejecimiento reflejados en la piel tanto de mujeres como la de los hombres.
"Es cierto que envejecer es un proceso natural que no podemos detener. Pero existen malos hábitos diarios que favorecen el envejecimiento prematuro, las manchas, la resequedad y la piel flácida", advierte Rodríguez, quien añade: "aunque las consecuencias no las veas de inmediato, en algún momento te arrepentirás de haber cometido estos errores con tu dermis".
El daño prematuro de la piel está "directamente relacionado con todos los hábitos del ser humano", según la dermatóloga Ariane Ábrego, de la Clínica Dermoestética Carmen Amada Pinzón. "Hay muchos hábitos inconscientes, que afectan la salud y la apariencia de la piel. Para tener una piel lozana, es necesario dejar atrás los malos hábitos que perjudican nuestro cutis", opina Ábrego.
Hábitos que suman años
Según estudios realizados hasta estos momentos, la genética es responsable del envejecimiento de la piel en solo un 25%, mientras que otros factores externos, que de alguna manera se pueden controlar, influyen en el 75% restante. Este último se encuentra en el medioambiente, mientras que otros son parte de nuestra propia forma de vida.
Las dos especialistas coinciden en que si nos ponemos a analizar los hábitos que dañan la piel, nos daremos cuenta de que la lista puede hacerse demasiado larga.
- El tabaco, por ejemplo, es el hábito más perjudicial para la piel. Y el riesgo es presentar piel poco hidratada, amarilla, y dificultad para la cicatrización.
-Un hábito que deja su marca en la piel es el consumo de alcohol en exceso, este provoca un rostro demacrado, opaco y seco.
- En esta lista también se encuentra la exposición prolongada al sol. Los rayos UV que emite el sol y, principalmente, los UVA van destruyendo la elastina y el colágeno de la piel, además de acelerar la producción de melanina, lo cual se traduce en la aparición de manchas y arrugas. En los peores de los casos puede producir cáncer de piel.
- El estrés, sin lugar a dudas, acaba afectando a la piel, y se refleja en la aparición de manchas, sequedad, exceso de grasa y sin textura.
- Otro de los factores negativos que provocan un rápido envejecimiento de la piel es llevar una vida sedentaria. Hacer deporte ayuda a liberar el estrés, elimina toxinas de la piel mediante el sudor.
- El no dormir suficiente se ha convertido en una epidemia mundial. El dormir poco promueve el envejecimiento de la piel.
- Una alimentación llena de sustancias grasas saturadas es otra de las causas que aceleran el problema de envejecimiento de la piel.
- El pecado de no desmaquillarse. Por la noche, la piel tiene que estar limpia porque durante el sueño mejora la circulación y se produce su regeneración celular.
- El no tomar agua provoca que la piel se vea muy apagada y áspera. Cuando la piel está más hidratada, tiene una mayor elasticidad y da mayor protección ante cualquier agresión externa.
Como recomendación, Ábrego sugiere utilizar cremas antioxidantes. Estas contienen vitamina C contra el envejecimiento cutáneo prematuro. Se pueden usar a partir de los 25 años.
Tendencia en belleza
Actualmente hay una enorme diversidad de mascarillas destinadas a solucionar diferentes problemas de la piel. Están las que son para pieles sensibles, las que limpian y purifican pieles mixtas o grasas, las que hidratan y nutren, otras que oxigenan y las que ayudan a combatir el acné, entre otras.
Pues bien, una tendencia que comienza a invadir las redes sociales es la #Multimasking.
¿En qué consiste? Se trata de aplicarse dos o más mascarillas a la vez dependiendo de las necesidades de tu piel. Al respecto, la dermatóloga Isis Velarde advierte que lo recomendable es no experimentar con todo lo que se ve en internet. "No todas las mascarillas son para todos los tipos de piel. Hay que ver qué necesita cada piel para aplicarle la mascarilla necesaria", puntualiza Velarde.