Variedades

Los eternos temidos pero saludables vegetales

Después de alrededor de unas, calculo, 36 columnas redactadas hay ocasiones en que confieso que entro en un modo de pánico absoluto porque creo que en algún


Nicole Puello (nicolepuello@gmail.com) / PANAMA AMERICA

Después de alrededor de unas, calculo, 36 columnas redactadas hay ocasiones en que confieso que entro en un modo de pánico absoluto porque creo que en algún momento se me acabarán los temas e ideas sobre los que escribir. El mundo de la cocina es muy amplio y en realidad sería fácil simplemente hablar cada semana de un ingrediente distinto y asunto resuelto, pero mi deseo siempre ha sido hacer algo diferente y como considero que además de un arte, la cocina es pasión, yo quiero hacer mucho más que eso.

Mi deseo es transmitir y contagiarlos de los mismos sentimientos que me despierta a mí la buena comida y la cocina y es ahí cuando se me presenta el reto y en donde tengo que hacer uso de toda mi creatividad.

Desde hace unas semanas tenía en la mente la idea de hablar sobre vegetales, pero cómo darle un giro paraesante a la columna, porque seamos honestos, qué tan emocionante puede ser el tema. Luego empecé a recordar mi pésima relación desde que era pequeña con un vegetal en particular, en aquel entonces, la temida y odiada zanahoria que podría casi equipararse en mi mente de niña inocente con uno de mis peores enemigos (que en realidad no tengo, ya que soy toda paz y amor), especialmente cuando se me presentaba en el plato cocida.

No existía ocasión en que yo no la moviera para un lado y la dejara en el plato sin darle un solo bocado y no porque no intenté en repetidas ocasiones lograr apreciarla, ya que siempre fui bastante obediente y comelona, pero es que había algo en mi boca que simplemente la rechazaba por naturaleza y que era más poderoso que yo.

Creo que muchos que lean esta columna se podrán identificar plenamente conmigo y tendrán en su repertorio de recuerdos algún alimento que les provocaba este mismo sentimiento y que probablemente esté también en la familia de los vegetales, y es que ya saben la mala fama que pueden darle los niños particularmente a esta familia de alimentos.

En mis años de experiencia he podido notar que quizás la razón porque en principio, una gran parte de estos sabores pueden no parecer muy agradables para muchos, tiene más que ver con un tema de no saber cómo manipularlos, ya que normalmente tienden a ser recocidos.

Como regla de oro, recuerden que cuando los van a consumir solos y no como base para salsas, deben cocinarse hasta justo el momento en que estén tiernos y cuando su color se vuelva más intenso.

Además del tema de sabor, es importante tratar de seguir esta regla por otra razón de gran peso, y es que al cocinarlos de más hacemos que pierdan todo su valor nutricional y las tantas propiedades beneficiosas que para la salud tienen y que conocemos ampliamente en estos tiempos cuando son tantas las enfermedades que nos aquejan en gran parte por la mala alimentación que llevamos.

Hoy los dejo con una receta de la temida zanahoria con la que he hecho las paces después de mucho intentarlo, en donde además la combino, para caramelizarla, con jugo de arándanos y arándanos secos para elevar así aún más sus beneficios nutricionales y su poder antioxidante. Disfrútenla y anímense ustedes también a buscar la reconciliación con los vegetales.


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909058
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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