Con una imagen voluminosa y una voz extraordinaria, Luciano Pavarotti es considerado el más grande tenor, junto a Plácido Domingo y José Carrera, pero lejos de los escenarios es un hombre de familia, carismático y de buen comer.
Este italiano, nacido en Modena, es un hombre de carácter simpático, que, además de pintor, es amante del fútbol, del motociclismo y de la natación. Esta última la disfruta cuando se escapa de los compromisos artísticos y goza de las aguas del Mar Adriático.
Sus gustos son sorprendentes. Se siente bien con sus coloridas camisas hawaiinas, disfruta de los espaguetis y considera que escuchar el murmullo y el silbido de las olas lo inspira. Este acercamiento con la naturaleza es una forma de renovarse y relajarse cuando está lejos de los escenarios. Pero, más que todo, en sus tiempos de ocio disfruta en familia, algo que se ha convertido casi en una tradición, según él heredada de su padre, Fernando Pavarotti, un tenor aficionado y panadero de profesión.
"Soy un hombre que ha logrado la felicidad", dijo hace algunos años Luciano Pavarotti, al referirse a su familia y su carrera. Hoy, la expresión se repite, ya que, como buen italiano, este sesentón considera que ha alcanzado todas sus metas. La felicidad la ha encontrado en la música, la cual también le ha proporcionado la fortuna de la que hoy disfruta.
Para Leticia Fonseca de Arias, directora ejecutiva del Despacho de la Primera Dama y promotora del evento, traer a Pavarotti a Panamá se convirtió en todo un reto. Las gestiones se iniciaron un año antes y luego se programó un concierto para el 31 de octubre, cuyo costo ascendió a los 350 mil balboas.
En cuanto a esta cifra, Fonseca la considera accesible, ya que la trayectoria y el nivel artístico del tenor hablan por sí solos. "Traer a Pavarotti nos pone en un plano cultural importante", señaló.
En este sentido y ante cuestionamientos de gastos "extras" que podría traer consigo esta presentación, Fonseca de Arias dice que lo referente a hospedaje y alimentación lo cubre el Hotel El Panamá, en concepto de intercambio publicitario. El Despacho de la Primera Dama sólo paga al artista.
Hasta entrada la tarde de ayer, cuando se anunció la llegada del tenor se había vendido el 65 % de los boletos para este concierto, una cifra inferior al 80 % que se mencionaba para el mes de octubre.
Pavarotti no pide nada que no corresponda a su categoría como una gran estrella. Lo primero, y muy importante, es su cuarto, por supuesto, una suite cinco estrellas, en este caso del Hotel El Panamá. En la misma se instaló una cocina, con todos los implementos necesarios para que un "chef", quien viaja con él, pueda prepararle sus platillos preferidos.
De igual forma, su pedido incluye galones de agua "Perrier". Además, un chef del hotel estará a su disposición las 24 horas del día, durante los cuatro días de permanencia en el país.
Todas las toallas que se coloquen en la habitación deben ser blancas y en el amplio recinto se instaló una camilla para que el tenor pueda recibir masajes antes del concierto y, quizás posterior al mismo. El masajista será panameño.
Además, un piano se instaló en la suite, a la espera de que el tenor practique antes de ofrecer el concierto programado para mañana a las ocho de la noche.
Una de las principales exigencias de Pavarotti fue que un experto en seguridad personal, quien viaja con él, sea también su chofer particular. El auto solicitado fue "Mercedes Benz", con ciertas especificaciones, que el Despacho de la Primera Dama logró conseguir prestado a cambio de cuatro boletos para concierto.
Y, es que la presentación del gran tenor, quien por primera vez se presenta en Panamá, es muy especial para el público amante de los clásicos. Es por ello que el Despacho de la Primera Dama ha asegurado que todo se realice tal como se ha programado. Así que mañana, a las ocho en punto de la noche, las puertas del Teatro Anayansi se cerrarán para dar inicio al concierto "Ti Adoro", con interpretaciones del grupo panameño "Música Viva", como antesala al concierto.
Posteriormente, el escenario será para Pavarotti, quien deleitará al público durante hora y media, con las canciones clásicas que lo hicieron famoso y algunos de sus nuevos temas, incluidos en su última producción.
Como ya es una tradición, las extras no faltarán, por lo que el tenor regresará nuevamente al escenario para complacer a los 2,600 asistentes con algunos temas clásicos muy conocidos.
Este espectáculo formará parte de los últimos conciertos que el tenor italiano, de 69 años, ofrecerá en el marco de una gira por América Latina, ya que ha anunciado su retiro en el 2005, cuando cumpla 70 años.
Lejos están los años de juventud en los que Pavarotti, se ganaba la vida como carpintero, época en la que su padre fue el promotor. "Mi padre me hizo amar las canciones desde mi niñez. Solía cantar mientras trabajaba y yo lo oía".
En 1955, el joven ganó el primer premio del Festival Internacional de Coros de Llangole, en Galés. De allí su voz comenzó a ser reconocida y admirada.
Da sus primeros pasos dentro del mundo de la música en el coro del Teatro de la Comunna en Módena y en la Coral de Gioacchino Rossini. En 1955, comienza sus estudios de canto con Arrigo Polo y posteriormente se traslada a Mantua, para tomar clases con el profesor Ettore Campogalliani. En 1961, Luciano gana el Concurso Internazionale de Opera en donde realizó su primera ejecución profesional de una ópera completa. El 29 de abril de ese mismo año, debuta en La Bohéme de Verdi, ópera presentada en el Teatro Municipal de Reggio Emilia, y en donde su rol de Rodolfo le abre las puertas a su más importante reto, presentarse en el Teatro Massimo de Palermo.
Sus primeras apariciones internacionales se llevan a cabo en Amsterdam, Viena, Zurich y Londres en 1963. Para el año 1965, debuta en los Estados Unidos junto a la conocida soprano Joan Sutherland en una producción de Lucia di Lammermoor. Esta obra marcó el inicio de lo que sería su historia conjunta, puesto que sus participaciones en La Bohéme en La Scala, San Francisco y Nueva York, conquistaron el corazón de cientos de admiradores en todo el mundo.
La carrera de Luciano Pavarotti ha ascendido rápidamente, convirtiéndose en el tenor más nombrado desde Caruso. Aparte de interpretar importantes papeles en diversas operas, Luciano Pavarotti ha deleitado a millones con su voz.
Los Gustos del Tenor
Amante del fútbol y de la buena comida, Pavarotti llegó ayer, vestido con una colorida camisa hawaiiana y uno de los tantos sombreros de su colección personal.