Adaptar cómics para la pantalla grande, salvo honrosas excepciones, siempre fue una opción arriesgada en Hollywood, pero el director Bryan Singer parece haber encontrado un nuevo filón gracias a "X-Men" (Los Hombres X).
Con un reparto estelar encabezado por Patrick Stewart ("Star Trek"), en el papel del profesor Charles Xavier, e Ian McKellen ("Dioses y Monstruos") como el supervillano Magneto, la cinta está triunfando entre los fanáticos y el público menos familiarizado con este cómic creado por el universo Marvel.
"Los hombres X", que recaudó 23,4 millones en su segundo fin de semana de exhibición en los cines norteamericanos, totaliza ya cerca de 100 millones desde su estreno el pasado 14 de julio.
El filme está basado en un cómic para adultos escrito por Stan Lee y dibujado por Jack Kirby, que a través de las aventuras de unos superhéroes abordaba temas como el racismo y la alienación.
La historieta, que apareció por primera vez en 1963, giraba en torno al profesor Carlos Xavier, fundador de una escuela para seres mutantes dotados de poderes sobrenaturales y que tuvo como primeros alumnos a Cíclope, Bestia, Hombre de Hielo, Angel y la Chica Maravillosa.
El cómic estuvo a punto de desaparecer a mediados de los años setenta, pero resucitó y vivió su mayor momento de gloria en los ochenta, tras el añadido de nuevos personajes como Tormenta, Carcayú o Coloso.
"Los Hombres X", uno de los equipos de superhéroes más populares de la historia, son esos mutantes con poderes telepáticos, algunos capaces de volar, otros de transformarse, de controlar los elementos o de mover y destruir objetos sólo con una mirada.
Además de proteger a los humanos de los numerosos peligros que amenazan la paz y la estabilidad de su planeta, estos superhéroes luchan también por ser aceptados en una sociedad que les teme y les discrimina.
En la película, que en algunos momentos por momentos evoca la tristemente célebre caza de brujas hollywoodiense y en otros lucha por los derechos civiles, uno de los peores enemigos de esta minoría es el senador Robert Kelly (Bruce Davison), quien trata de establecer un registro nacional de mutantes.
Singer, el director de la aclamada "The Usual Suspects" (Los sospechosos habituales), anuncia el tono de seriedad de la película desde la primera escena en un campo de concentración nazi.
Un niño, que luego se convertirá en el temible Magneto, es separado de sus padres por los guardias, y presencia impotente cómo se los llevan a la parte del campo donde están los hornos crematorios. Esta desgarradora experiencia marcará su vida mientras desarrolla sus poderes para dominar el magnetismo.
Magneto teme un nuevo Holocausto, esta vez dirigido contra él y el resto de los mutantes, y hará lo que sea para impedirlo, incluso convertirse en opresor, lo cual le enfrentará inevitablemente a los pupilos del profesor Xavier en medio de un despliegue de efectos especiales.
A imagen de otras exitosas adaptaciones de aventuras de superhéroes de cómic como Supermán y Batman, los ingresos de taquilla de los "Hombres-X" garantizan al público una segunda aventura de este subuniverso mutante, que el estudio Twentieth Century Fox tiene ya en preparación.