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Los manglares: Una zona natural amenazada


"Las tierras húmedas (pantanosas y manglares) se encuentran entre los ecosistemas que más vida generan, de ahí su enorme importancia ecológica y el peligro que supone su desaparición. Casi un 70 por ciento de las líneas costeras tropicales de la tierra están dominadas por manglares, los que tienen una función realmente valiosa al actuar como filtros de impureza terrestre y barreras antierosivas, pero a pesar de ello mucho los consideran terrenos pobres e inútiles. Con este errado criterio se destruyen plantas de enorme utilidad ecológica.
DEFINICION DEL TERMINO
El término manglar ha sido definido como aquella zona de crecimiento denso de árboles con raíces enredadas, al aire, que aparecen en las áreas bajas (costas tropicales y sub-tropicales), a lo largo de costas y riberas afectadas por mareas hasta alcanzar los límites mareas. La capacidad de esta planta para tolerar y crecer en ambiente de mucha concentración salina, es una característica extraordinaria, ya que es algo que la mayoría de las especie no pueden hacer.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA Y SUPERFICIE DE LOS MANGLARES
La extraordinaria adaptación del mangle al ambiente salino ha permitido que los principales puntos con cobertura de manglar se localicen en las costas bajas y cenagosas y bordeando los estuarios de los ríos o en zonas insulares, totalizando 1,708.27km2., la superficie de manglares en nuestro país, según el inventario realizado por el I.G.N.T.G., lo que representa un 2.2 por ciento de la superficie total del istmo, repartidas en 13 áreas principales, destacándose por su mayor cobertura boscosa el Golfo de San Miguel con un 23.2 por ciento (464.89 km2), y el Golfo de Chiriquí con 26.2 por ciento (446.88 km2), sumando entre estas áreas un 53.4 por ciento; es decir más de la mitad del bosque que existe en el territorio nacional.
IMPORTANCIA DEL ECOSISTEMA MANGLAR
Gracias a los estudios de científicos y personas interesadas en el tema, es ha logrado determinar a este tipo de palabra como el elemento estructural más importante en la fuente de producción primaria, garantizándoles al gran número de animales que en ellos reciben, un amplio recurso alimenticio. Las hojas que permanentemente caen al manglar, al principio no sirven de alimento, debido a que la lignina y la celulosa que las componen, resultan indigeribles para la mayor parte de los animales marinos. Sin embargo, la acción bacteriana y de los hongos en el agua, convierten esta materia indigerible en una fuente de proteína de gran importancia para la fauna marina asociada al manglar. (Herald y Odun, 1970). Por ello es de suma importancia para países como el nuestro, de alta producción pesquera (la industria pesquera panameña aporta al fisco beneficios por el orden de los 100 millones de balboas anuales), la conservación de dichos, ya que su deterioro se transformaría en pérdidas económicas significativas en la pesca de especies como el camarón blanco, arenque, pargos, robalos y corvinas que necesitan del manglar para reproducirse y desarrollarse.
PRESIONES QUE ENFRENTAN
Debido, más que todo, al alto crecimiento demográfico que se ha reunido dando en las últimas décadas en nuestro país, se ha afectado enormemente los recursos naturales y por ende su diversidad, y los manglares no escapan de esta realidad. Teniendo que enfrentar un sin número de presiones por parte de la agricultura y la ganadería que muchas veces dañan el manglar para dar paso a pastizales y tierras de cultivos; o a los proyectos de desarrollo urbano, turístico e industrial, donde podemos mencionar los manglares de Juan Díaz, Colón y otros que se han visto disminuidos, dando lugar a grandes infraestructuras urbanas.
La contaminación por el uso de hidrocarburos y agroquímicos, también han ocasionado grandes pérdidas al manglar principalmente en las provincias de Colón y Coclé en las pasadas décadas. Además debo añadir a esta larga lista el de mangle para la extracción de productos forestales como leña, varas, madera para carbón, corteza para producción de taninos, etc., siendo las zonas más afectadas por estas prácticas, la región boscosa del Golfo de Chiriquí, el área de la Península de Azuero y la Bahía de Chame.
ENCONTRAR SOLUCIONES
Sabemos que encontrar la solución a este problema no es una tarea del todo fácil, debido al gran número de personas que dependen del manglar para su alimentación y sustento, lo que hace imposible la clausura de esta actividad dentro del bosque, sino se les brinda otra alternativa con la cual puedan mantenerse.
Es tácito que aquí radica tanto el origen como la solución del problema, es urgente que el A.N.A.M., como otras instituciones y ministerios, establezcan lo mecanismos adecuados para la creación de nuevas fuentes de empleo dentro de las zonas aledañas al bosque de mangle, que son las que más presión ejercen ayudar a la habilitación de los centros educativos, con el fin de concientizar a la población sobre el daño que nos estamos ocasionando, sólo así se habrá dado gran paso al respecto.


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31893
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América