La tercera edad es la época de la experiencia, de las realizaciones y de recoger los frutos que durante años se han cosechado, porque es quizá en ese momento cuando el tiempo sobra para pensar más en nosotros mismos y disfrutar a la familia. Pero para que eso suceda debemos prepararnos desde nuestra juventud y vida adulta para vivir con calidad y no con cantidad de años.
La apariencia será lo de menos, lo importante cuando llega la tercera edad es la salud que será necesaria para seguir disfrutando lo que la vida nos da, sin tener que depender de los demás o ser una carga para nuestros hijos. Recordemos que los avances científicos y médicos han aumentado la esperanza de vida en hombres y mujeres, por lo que esos años de más que aún nos faltan por vivir no tienen porqué ser malos ni tristes.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen enfermedades que podrían afectar durante la tercera edad, como es la obesidad que se viene arrastrando desde la juventud o vida adulta y como dice el Dr. Danilo González, especialista en Medicina Interna Crítica en Costa Rica, ese es el momento cuando "el cuerpo te pasa y cobra la factura".
"Generalmente el anciano obeso es diabético, hipertenso, con problemas cardiovasculares y susceptible a infecciones pulmonares". Por ello, si usted es de esas personas con sobrepeso u obesidad le sugerimos que empiece a buscar ayuda ahora.
Recuerde, su salud está en juego, pero también su futuro. Piense en lo bien que la pasará una vez que reciba los beneficios de su pensión o sus ahorros, o en la calidad de vida que desea tener cuando usted disfrute libremente, sin presiones y responsabilidades actuales.
Es tiempo de actuar y liberase de esas libras de más que ya deben estar haciendo estragos en su organismo. Quizá usted lo ha intentado todo y ha recurrido infinidad de veces a fórmulas mágicas que prometen una figura esbelta en un corto plazo, pero la verdadera solución sólo se alcanza con paciencia y la ayuda de un experto.
Esa será la forma inteligente de alcanzar su objetivo. Obviamente se requiere de un esfuerzo de su parte, someterse a un tratamiento integral que le asegure una dieta efectiva sin necesidad de pasar hambre, un poco de ejercicio y posiblemente un medicamento recetado por un médico especialista que le ayude a eliminar la ingesta de grasa, principal causante de esa enfermedad.
Según los expertos, el mercado ofrece en la actualidad productos que no actúan sobre el sistema nervioso, pues estos muchas veces causan hábito y pueden ocasionar severos efectos adversos. Uno de esos medicamentos que actúa sin causar hábito es el Xenical, un fármaco que evita la absorción del 30% de las grasas que se consumen diariamente.
Aunque suene cruel, una persona que durante muchos años presenta un serio problema de obesidad probablemente muera antes de tiempo por causa de alguna de las enfermedades asociadas a la obesidad.
Tratar a un paciente obeso y senil es muy complicado, afirmó el Dr. González, porque los medicamentos son caros, algunos no los pueden tolerar su organismo, es más difícil que hagan ejercicios y el cuadro depresivo es aún mayor.
"La edad no es un problema por sí mismo, el asunto se complica porque en la medida que la persona envejece el factor de riesgo se multiplica, se multiplica el riesgo de padecer del corazón, de un derrame cerebral, de la columna, de osteoporosis, entre otras", sostiene por su parte el cardiólogo Dr. Mario Speranza.
El riesgo de muerte de pacientes obesos y seniles es mucho mayor, ya que según un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Norte a unos 62 mil hombre y 263 mil mujeres, la asociación riesgo de muerte y obesidad cambia con la edad. Es decir, que cuando se comparó pacientes obesos con personas de peso normal entre los dos grupos de evaluación de 30 a 39 años de edad, y de 70 a 79 años de edad, se demostró que la mortalidad era cinco veces más alta en hombres y mujeres obesos seniles.
Es por ello que los expertos aconsejan en tomar la iniciativa de cambiar el problema de la obesidad cuando se pueden tener soluciones y no esperar cuando las posibilidades de una cura son reducidas.