Sin embargo, Winter, sentado en su oficina -donde se desempeña como director de operaciones de la Asociación Scouts de Panamá-, añora los días en los que abundaban hombres y mujeres comprometidos con el futuro de su país. Voluntariamente, invertían su tiempo libre en dirigir, orientar y guiar grupos infantiles y juveniles.
Ahora, todo parece indicar que nadie tiene tiempo para este tipo de labor social, ni ganas. "El desinterés es tan grave que recientemente firmamos un pacto con el Ministerio de Educación para que los docentes se convirtieran en dirigentes scouts de sus propios alumnos. Con esto ganarían puntos para concursar para ascensos, pero sólo en tres escuelas de la capital se ha logrado este objetivo", señala Winter.
Actualmente hay alrededor de tres mil scouts en Panamá y sólo unos 300 dirigentes. Esto significa que por cada 100 niños o jóvenes hay solamente uno.
Lo óptimo es que cada adulto atienda a un promedios de 10 integrantes. Éstas proporciones varían dependiendo de la edad de los chicos.
Esta realidad se repite en otros movimientos que atienden jóvenes y niños. "Se hace difícil encontrar adultos que quieran orientar o asesorar grupos juveniles. Las obligaciones laborales, familiares y otras evita que deseen involucrarse en estos menesteres", señala el presbítero Luis Núñez, vicario de la Pastoral Juvenil de la Vicaría del Carmen.
Esta es una situación no muy alentadora, si observamos la creciente criminalidad juvenil. "Si no contamos con adultos que influyan positivamente en ellos, su futuro no se vislumbra bien", dice Núñez.
Para el sociólogo Rafael Castroverde, esta tendencia se debe a que cada día más los adultos tienen hasta dos trabajos para llevar el sustento a su hogar.
"El poco tiempo que les queda libre no lo desean invertir resolviendo problemas de unos chicos. Si no quieren conversar con sus propios hijos, cómo van a trabajar con los ajenos", dice Castroverde.
Pero no todos tenemos la capacidad de hacer este trabajo voluntariamente. "Son personas con características muy especiales: Muy pacientes; primero analizan las situaciones para luego dar un consejo asertivo; un perenne espíritu joven; organizado, disciplinado y con muy buen humor", señala la psicóloga Rosa Aminta Ramirez.
Panamá no es el único país que sufre este problema. "Cada vez que nos reunimos en la asamblea de la Región Interamericana de Scouts escuchamos que en los demás países del continente también carecen de dirigentes", destaca Winter.
La última reunión fue el año pasado en Bogotá y la panorámica refleja que la disminución de dirigentes es cada vez mayor.
Y, mientras disminuyen los interesados en orientar a la juventud, aumenta la cantidad de niños y jóvenes con deseos de construir una mejor sociedad.
Juventud 2000 es un ejemplo de que, aunque se carece de líderes adultos, los propios jóvenes han tomado la batuta de la organización de este tipo de actividades.
Para ser dirigente scout se requiere pasar por algunos entrenamientos y talleres. Los que son al aire libre se realizan en un campamento especial en Loma Cová de Arraiján. La edad mínima es 18 años. Si desea ser entrar a este movimiento puede llamar al 261-4036 y 261-4037.