Si los adultos prefieren tomarse una bebida carbonatada que comer una fruta o una ensalada, no cuidan su salud (están obesos, con un índice de masa corporal que deja mucho que desear), no toman agua ni se ejercitan, mal pueden esperar que los niños prefieran comer saludablemente y que no se quejen cuando tienen que caminar o subir escaleras.
Solamente hay que mirar alrededor y se percatará del incremento en la cantidad de niños y jóvenes con sobrepreso, obesidad y obesidad mórbida, resultado de tanta comida chatarra y de la ingesta de carbohidratos y grasa animal saturada.
Súmele a eso el hecho de que, como bien recalcó el Dr. Ernesto Cardona, los niños de hoy casi no juegan al aire libre- lo cual es necesario para favorecer su crecimiento y para quemar calorías- porque están pegados a la computadora o juegos electrónicos, consumen poca leche (indispensable para la construcción del sistema óseo) por lo cual cuando pasan los 30 años, en que comienza la pérdida de masa ósea y en edad más avanzada, sufren de osteopenia y hasta osteoporosis.
El ejemplo empieza en casa. Evite enfermedades prevenibles a sus hijos.