Bajo una lluvia intensa, los novios emprendieron el recorrido en un Rolls Royce Phantom acondicionado con una cabina de vidrio blindada, que cubriría unos siete kilómetros desde la catedral de la Almudena, en el corazón de Madrid, hasta la basílica de Nuestra Señora de Atocha, un kilómetro detrás de la estación de Atocha.
Unos 17.700 policías nacionales y guardias civiles, además de unos 200 tiradores de élite, formaron parte del impresionante dispositivo de seguridad desplegado con motivo de la boda real.
Los policías ubicados a lo largo del Paseo del Prado, uno de los trayectos más destacados del cortejo nupcial, estuvieron en sus puestos de pie desde muy tempranas horas.
Para acceder a esa célebre arteria madrileña que bordea el Museo del Prado, el edificio de Correos y el Banco Central, los madrileños debían pasar tres controles de policía que revisaban bolsos y mochilas.
El "Bosque de los Ausentes", un homenaje de cipreses y olivos en memoria de los muertos en los atentados de Madrid del 11 de marzo pasado que cubría la tristemente célebre fachada de la estación de trenes de Atocha, estaba rodeado por policías.
Helicópteros sobrevolaron durante toda la noche anterior a la boda, el sector del recorrido nupcial y así lo hicieron durante toda la mañana de ayer, mientras no dejaban de ulular sirenas de coches policías escoltando a los invitados de gala.