Variedades

Los Padres Vs. sus Hijos


En la infancia, todos admiramos a nuestros padres, nos sentimos seguros con ellos y anhelamos estar en su compañía. Sin embargo, en la adolescencia a medida que vamos creciendo y relacionándonos con otros chicos de nuestra misma edad, nuestros padres se tornan, a veces en un obstáculo. Hay quienes, inclusive sienten vergüenza hacia ellos, porque en esa edad solamente nos interesa aprender algo distinto a lo que ellos nos enseñan y únicamente queremos estar con nuestros amigos, pues nuestros padres son anticuados.
Hoy, existe mucha libertad en todo, y la imagen idealista de un padre para su hijo, no tiene la misma importancia que tenía en el pasado. A medida que el niño llega a la adolescencia, crece físicamente y va adquiriendo también nuevas habilidades intelectuales que le permiten entender cosas complejas y abstractas y el tipo de relación que llevan con sus padres también sufre un cambio.
Sus nuevas capacidades le hacen ver y vivir la vida familiar de manera diferente. Antes veía a sus padres como unos super héroes, eran sabios e inteligentes, pero ahora esa concepción a cambiado.
Según la psicóloga Ilda de Castillo, la mayoría de nuestros jóvenes ven a sus progenitores como seres humanos comunes, con los que le resulta cada vez más difícil hablar y entender.
La barrera que los padres le imponen a sus hijos, para la realización de sus "modernas" actividades, provoca que el joven se vuelva más silencioso y poco dispuesto a cooperar en las tareas del hogar, sin poder evitar que los padres empiecen a criticar y a castigar esa conducta.
Todos estos cambios propios de la adolescencia, complementan una espiral de rebeldía, que despierta en el muchacho la necesidad de separarse cada vez más de esas ligas familiares, para sentirse él mismo, probarse y experimentar de qué es capaz.
Una selectiva muestra de jóvenes encuestados, entre los 17 y 22 años de edad, reveló que hoy en día los problemas con los padres radica en que ellos no se han adaptado totalmente en el mundo "moderno" en que vivimos.
"Tengo problemas con mi mamá cuando me "arranco a las discotecas y llegó desbaratada, a más tardar a las cinco de la mañana"; "Pienso que mis padres creen que soy una personas sin vergüenza; cada vez que se acercan los carnavales, es cuando más peleo con ellos". Estas fueron unas de las respuestas más comunes que los chicos respondieron en la encuesta.
Ante esta situación, la doctora Castillo manifestó que la pérdida de los valores morales y la falta de comunicación, contribuyen al distanciamiento entre estas dos generaciones.

La doctora asegura que la comprensión de los padres hacia sus hijos es más amplia de lo que se imagina. “Nosotros también fuimos adolescentes y sabemos a qué riesgos se pueden enfrentar nuestros hijos”, alegó.
Es obligación del adolescente entender al padre; y el padre demostrarle con pequeños detalles que es una persona responsable y digna de fiar. Cuando ellos vean esas cualidades en el joven, es posible que logre más libertad y sus relaciones sean más maduras.
En este sentido, también se debe entender que una excesiva libertad puede ser tan amenazadora y dañina para el chico o chica, como un control tan rígido que no le permita probarse. La libertad debe ejercerse en forma gradual, para que el hijo se vaya dando cuenta de lo que es capaz de hacer.
El principal punto de equilibrio será el “amor” y la “comunicación”, sumado a la atención que el padre le dé a las cosas de los hijos, que a veces parecen sin importancia, pero son un peso grande para ellos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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