Variedades

Los pecados capitales


Los deslices ocasionales, dejar de hacer régimen algunos días, estancarse en la pérdida de kilos o bajar la guardia después de llegar al peso ideal, son los enemigos implacables de todo régimen, igual que saltarse el desayuno, picotear de noche y comer mientras se hace otra cosa. Hay una serie de instantes y costumbres, de momentos y hábitos "peligrosos" que pueden sabotear los mejores planes de adelgazar.
Tanto si mantiene un régimen planificado para adelgazar, siguiendo al pie de la letra los menús y tablas calóricas que marca ese método, como si decide bajar de peso por su cuenta, llevando una alimentación más saludable y adecuada en general sin ceñirse a un plan en particular, hay una serie de instantes y costumbres, que pueden sabotear sus mejores deseos y afanes.
Para llegar a la meta debe estar atento y preparado para sortear una serie de piedras pequeñas pero puntiagudas que encontrará en su camino y que pueden desbaratar en muy poco tiempo todo lo que ha conseguido merced a muchas semanas de esfuerzo:.
El peligro de la dieta aburrida. El pequeño aperitivo de ayer, los churros de hoy o el "heladito" de mañana, pueden anular los efectos de su disciplina organizada para adelgazar. Si introduce variedad en sus preparaciones culinarias y "gastronomiza" su dieta (preparando las comidas de forma no sólo saludable e hipocalórica, sino también agradable para el paladar), ya no tendrá la excusa de "la aburrida comida de régimen" para buscar el placer (por otra parte muy legítimo) en los deslices calóricos.
Coma fuera, sin dejar fuera la dieta. Cuando come en el restaurante, con amigos o en fiestas familiares, la cortesía le impide mantener su dieta y comete algún desliz esporádico?. No hay problema. Al día siguiente deberá ser más severo y reducir la calorías para compensar el desliz calórico. También puede reemplazar el desayuno o la cena por un complemento (mezclas artificiales de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales, pulverizadas o líquidas, dosificadas para aportar una cantidad de calorías) sin que ello se vuelva una costumbre.
La tentación de lo prohibido. Lanzarse al plato que "debe evitar a toda costa" o ingerir en una sola comida lo que debe comer en un día, es un problema, no un drama. En vez de culpabilizarse o tirar la toalla, recuerde que va por buen camino: disminuya durante dos o tres días su ración de alimentos y beba mucho agua; en una semana habrá recuperado el equilibrio perdido.
Puede olvidarse del régimen unos días. Para evitar el paréntesis en la dieta que puede producir un viaje, una invitación o una obligación profesional, que hagan imposible seguir el régimen durante unos días, los expertos señalan que no hay que entregarse sin pelear: considere el paréntesis como una prueba o examen a aprobar, en vez de una ocasión para caer en todas las tentaciones o abandonar definitivamente el régimen con el pretexto de que "no estoy hecho para esto" o "no conseguiré aguantar" y mucho menos para quitarse la delgadez de la cabeza. Tenga presente la lista de alimentos "peligrosos" y las cantidades permitidas: si ha llegado hasta aquí, podrá seguir adelante.
Seguir adelante, si el peso se estanca. Después de una rápida pérdida inicial de peso (debida a la eliminación de líquidos), el adelgazamiento se desacelera (se pierde menos peso en el mismo tiempo) debido a que el organismo se acostumbra a las restricciones y quema menos calorías. Llega un momento en todos los regímenes en que el peso se estanca.


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118508
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América