Son muchos los enemigos, he aquí los principales. El sol. Es uno de los mayores enemigos de nuestra piel cuando nos exponemos a él en exceso y sin protección. ¿Sus efectos? Pérdida de elasticidad, firmeza, luminosidad, arrugas marcadas, aparición de manchas.
El tabaco. Mucho se ha hablado en estos primeros días del año del tabaco. Y, cómo no, también de sus efectos nocivos en la piel. Así, la piel de una fumadora tiene mucha mayor tendencia a deshidratarse, así como una deficiencia crónica de vitaminas y minerales, en particular vitamina C. Como el riego sanguíneo es más deficitario, la piel aparece apagada, castigada y falta de vida.
La mala alimentación. Es otro de los aspectos básicos que también se refleja en nuestra piel. Comer de forma desequilibrada, consumir grasas animales en exceso y beber alcohol sin moderación son factores que multiplican los radicales libres y perturban la microcirculación. El alcohol y el café, por ejemplo, atacan directamente a la elastina y al colágeno de la piel. Por el contrario, las vitaminas son aliadas naturales de la piel.
Los peores enemigos de nuestra piel
El sol es el principal enemigo.