Desde ahora los placeres dejan de ser prohibidos. Pasear al aire libre, disfrutar de la Naturaleza, hacer el amor, agasajar al paladar, dormir a pierna suelta, ejercitar los sentidos. Estas y otras actividades placenteras no sólo alegran el alma sino también el cuerpo.
El goce libera endorfinas y mejora la salud. Así que deja de reprimirte y aprende a disfrutar los grandes placeres de la vida.